Derecho de transmisión: morir sin aceptar la herencia
Una herencia llega a complicarse todavía más cuando uno de los herederos fallece antes de decidir si la acepta o la rechaza.
En estos casos aparece el llamado derecho de transmisión, una figura que permite que los herederos de esa persona puedan ejercer el derecho que tenía para aceptar o repudiar la primera herencia.
¿Qué pasa si un heredero muere sin aceptar ni rechazar la herencia?
La situación puede parecer confusa porque intervienen dos fallecimientos y, por tanto, dos herencias diferentes.
Imaginemos que Antonio fallece y deja como heredera a su hija Laura. Laura todavía no ha decidido si acepta o rechaza la herencia de su padre cuando fallece.
¿Qué ocurre entonces con esa herencia?
El derecho de Laura a decidir qué hacer con la herencia de Antonio no desaparece con su fallecimiento. Pasa a sus propios herederos, que podrán ejercerlo en las condiciones previstas por la ley. Esto es lo que se conoce como derecho de transmisión y está regulado en el art 1006 del Código Civil.
Es esencial entender que no significa que los hijos de Laura pasen a ser automáticamente herederos de Antonio. Lo que reciben inicialmente es el derecho que tenía para decidir si aceptaba o rechazaba la herencia de su padre.
¿Qué es el derecho de transmisión?
Se aplica cuando una persona ha sido llamada a una herencia, pero fallece sin haber manifestado su voluntad de aceptarla o repudiarla. Para entenderlo mejor, hay que distinguir entre las dos sucesiones que se producen.
La primera herencia
Es la que corresponde a la persona que fallece en primer lugar. En nuestro ejemplo, sería la herencia de Antonio.
Laura ha sido llamada a esa herencia, pero todavía no ha decidido si quiere aceptarla o rechazarla.
La herencia del segundo fallecido
Después fallece Laura. En ese momento, sus propios herederos reciben el derecho que ella tenía pendiente de ejercer respecto de la herencia de Antonio.
Por tanto, los herederos de Laura tienen que enfrentarse a dos cuestiones distintas: la herencia de Laura y el derecho que esta tenía respecto de la herencia de Antonio.
Esta diferencia es fundamental para evitar uno de los errores más habituales: pensar que los bienes de Antonio pasan directamente a los herederos de Laura como consecuencia del segundo fallecimiento.
¿Los hijos del heredero fallecido heredan directamente al primer fallecido?
No exactamente.
El Tribunal Supremo ha establecido que el derecho de transmisión no supone que haya una nueva herencia de Antonio a favor de Laura y, después, otra de Laura a favor de sus hijos respecto de esos mismos bienes.
Los herederos de Laura reciben el derecho que ella tenía pendiente de ejercer y, si lo ejercitan aceptando la herencia de Antonio, suceden directamente a este en relación con esa primera herencia.
Esto tiene importancia no solo desde el punto de vista jurídico, sino también a la hora de preparar la documentación, realizar las adjudicaciones y analizar las consecuencias fiscales de la operación.
Por eso, cuando existe derecho de transmisión, no basta con mirar quiénes son los herederos del primer fallecido. También hay que comprobar quiénes son los herederos de la persona que falleció después.
¿Qué ocurre si el heredero fallecido tenía varios herederos?
La situación puede complicarse.
En ese caso, habrá que determinar quiénes son esas personas y qué derechos les corresponden en la herencia del segundo fallecido. Para ello será necesario revisar su testamento o, si no existe, las reglas de la sucesión legal.
Además, no todos tienen necesariamente que tomar la misma decisión respecto de la herencia.
El Código Civil establece que, cuando hay varios herederos, unos pueden aceptar y otros repudiar la herencia. También pueden optar por aceptarla pura y simplemente o a beneficio de inventario.
Por tanto, no debe darse por hecho que todos los herederos del segundo fallecido van a aceptar o rechazar la primera herencia de la misma manera.
¿Qué pasa si el heredero ya había aceptado la herencia?
La situación cambia.
El derecho de transmisión se aplica cuando el heredero fallece sin haber aceptado ni repudiado la herencia. Si antes de morir ya había aceptado la herencia, los bienes y derechos que hubiera adquirido pasan a formar parte de su propio patrimonio. Cuando esa persona fallezca, esos bienes se integrarán en su herencia y serán sus propios herederos quienes los reciban.
Por eso, que no cuentes con una escritura de aceptación de la herencia no significa necesariamente que nunca se haya aceptado.
La aceptación puede ser expresa o tácita
La aceptación puede hacerse de forma expresa, por ejemplo, mediante una escritura, pero también puede existir una aceptación tácita cuando el heredero realiza determinados actos que solo podría realizar si actuara como tal.
Esta cuestión puede ser especialmente importante cuando ha pasado tiempo entre los dos fallecimientos.
Antes de aplicar el derecho de transmisión, habrá que comprobar si la persona que murió después había realizado algún acto que pudiera considerarse una aceptación de la primera herencia.
¿Se puede renunciar a la primera herencia?
Sí.
Los herederos de la persona fallecida no están obligados a aceptar la primera herencia por el hecho de haber recibido el derecho de transmisión.
Pueden decidir si la aceptan o la rechazan, teniendo en cuenta bienes, deudas y circunstancias concretas de esa herencia.
La renuncia, sin embargo, no debe confundirse con no hacer nada. El Código Civil establece que la repudiación de una herencia debe hacerse ante notario en instrumento público. Por eso, si existe la intención de renunciar, hay que formalizar correctamente la decisión.
¿Y si la herencia tiene deudas?
Este es uno de los puntos que conviene revisar con más atención antes de aceptar.
Una herencia no está formada únicamente por viviendas, cuentas bancarias o inversiones. También puede incluir préstamos, deudas, obligaciones pendientes y otros compromisos.
Si se acepta una herencia pura y simple, el Código Civil establece que el heredero responde de las cargas de la herencia no solo con los bienes heredados, sino también con sus bienes.
Así, cuando no está claro si la herencia tiene más deudas que bienes, es interesante valorar la aceptación a beneficio de inventario.
¿Qué significa aceptar a beneficio de inventario?
Permite al heredero aceptar la herencia manteniendo separados, en determinadas condiciones, los bienes de la herencia y su patrimonio personal frente a las deudas hereditarias.
En una situación en la que existen dos fallecimientos, esta cuestión requiere todavía más cuidado, porque habrá que revisar tanto las deudas de la primera herencia como las de la segunda.
¿Cómo se tramita una herencia con derecho de transmisión?
Una vez aclarada la situación, habrá que tramitar las dos sucesiones de acuerdo con las circunstancias concretas del caso.
Lo primero, determinar quiénes son los herederos del primer fallecido y quiénes son los herederos de la persona que murió posteriormente. Después habrá que comprobar si realmente existe un derecho de transmisión y qué decisión corresponde adoptar respecto de la primera herencia.
Cuando proceda, estas decisiones se formalizarán ante notario y se realizará la correspondiente aceptación y adjudicación de las herencias. Si existen inmuebles, también es necesario realizar los trámites posteriores para que la titularidad quede reflejada en el Registro de la Propiedad.
¿Qué ocurre con el Impuesto sobre Sucesiones?
La existencia de dos fallecimientos también obliga a prestar más atención todavía a las obligaciones fiscales.
El Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones es el impuesto que se aplica a los bienes y derechos que se reciben por una herencia. Por lo general, el plazo para pagarlo empieza a contar desde el fallecimiento. Además, como es un impuesto gestionado por las comunidades autónomas, las reducciones, bonificaciones y otras condiciones pueden ser diferentes según dónde corresponda tramitar la herencia.
En una situación de derecho de transmisión, no conviene dar por hecho que fiscalmente se trata de una única herencia ni aplicar directamente los plazos o beneficios de un caso diferente. Hay que estudiar las dos sucesiones y determinar qué obligaciones fiscales corresponden en cada caso.
Una situación como esta, que no es demasiado habitual, plantea dudas y decisiones que no son fáciles de tomar cuando no se conocen sus consecuencias. Contar con el asesoramiento adecuado es justo lo que evita problemas posteriores y ayuda a que todo el proceso se tramite correctamente.

Manuel Hernández García
Director y Socio Bufete Vilches Abogados
Letrado del Ilustre Colegio de Madrid 72.539








