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Cómo poner una denuncia

Con casi toda la terminología relacionada con el derecho y sus procedimientos, es frecuente la confusión, mezclar conceptos, e incluso confundirlos. Muchas veces hemos oído o leído que tal Juez no hizo caso a una «denuncia» de tal persona u organización en relación a un asunto concreto, cuando lo que en realidad hizo esa persona u organización es presentar un escrito ante un Juez que estaba tratando tal asunto. Vamos a ver si desde estas líneas somos capaces de dar algo de luz a lo qué es una denuncia y cómo se interpone. Lo primero de todo hay que saber que una denuncia es una de las formas de iniciar un procedimiento judicial.

Cómo iniciar un procedimiento judicial

Como abogados penalistas, hay tres formas de abrir procedimientos judiciales que se suelen usar como sinónimos teniendo grandes diferencias, son demanda, denuncia y querella. La principal diferencia y en la que vamos a hacer hincapié en este momento es el tipo de «procedimiento judicial» que abre cada una, la demanda abre un procedimiento en la jurisdicción civil o laboral, la denuncia y la querella abren un proceso penal. Bien la jurisdicción penal es la que trata los delitos y las faltas, así que ya tenemos claro en que ámbito se puede usar la denuncia que es lo que hoy nos ocupa, nos falta saber qué es lo que la diferencia de la querella, vamos a intentar responder a esta cuestión.

¿Qué es una denuncia?

Una denuncia es una declaración verbal o por escrito, realizada por una persona para poner en conocimiento de un Juez, del Ministerio Fiscal o de la policía, algún hecho que dicha persona considera que puede constituir un delito, la querella es la declaración de una persona por escrito poniendo en conocimiento de un Juez unos hechos que cree que pueden ser delito, esta persona solicita apertura de causa criminal  para proceder a la investigación del presunto delito y además se puede presentar como parte acusadora en el proceso. Primeras diferencias entre denuncia y querella, el denunciante no interviene personalmente como parte acusadora en el proceso penal, y la forma de presentarse.

¿Quién, cómo, dónde…?

Quién, cualquier persona que tenga conocimiento de la comisión de unos hechos que pudieran ser constitutivos de delito puede interponer una denuncia. Cómo, puede presentarse de forma verbal o por escrito. Dónde, la denuncia se puede presentar personándose en cualquier Comisaría de Policía o Cuartel de la Guardia Civil o en el Juzgado de Guardia de la localidad donde se encuentre el denunciante. En cualquier caso un funcionario recogerá la denuncia que se le dicte, el denunciante la firmará y pedirá una copia de la misma.

 Como se puede observar la forma de presentar una denuncia es bastante sencilla, la web de la Policía Nacional tiene un apartado de denuncias con distintas opciones, una de ellas es la de realizar la denuncia vía Internet, esto puede ayudar a reducir el tiempo de estancia en la Comisaría, ya que desde que la realizas por esta vía con un número de referencia que te facilitan, puedes presentarte en las 72 horas siguientes para firmarla en la Comisaría que tú elijas. Pero si aún tienes dudas, sobre todo si no sabes si lo que necesitas es poner una denuncia o una querella, estamos a tu disposición para asesorarte, puedes usar nuestro servicio de consulta on-line. En otra entrada hablaremos largo y tendido de la querella.

 

Tribunal del Jurado en España

Como Abogados Penalistas expertos en Madrid, Hoy vamos a hablar de la figura del Tribunal del Jurado en España, aún a pie de calle parece algo «novedosa» pero a pesar de ser desarrollado casi veinte años después la figura del Tribunal del Jurado venía ya recogida en el artículo 125 de nuestra Constitución:

«Los ciudadanos podrán ejercer la acción popular y participar en la Administración de Justicia mediante la institución del Jurado, en la forma y con respecto a aquellos procesos penales que la ley determine, así como en los Tribunales consuetudinarios y tradicionales.»

Como en otros muchos artículos el desarrollo posterior de la Constitución es lento, la maquinaria del poder Legislativo no es excesivamente rápida y hoy por hoy sigue habiendo artículos muy importantes sin haber sido desarrollados, pero esa es otra historia y no queremos irnos mucho de nuestro tema central…

Ley del Jurado

En España los tribunales populares aparecen con la invasión napoleónica que traía los vientos de la revolución francesa, aparecen recogidos en la Constitución de 1812 en su artículo 307, pero lo convulso de la situación socio-política española retrasa e impide la implantación de esta figura, no es hasta el año 1888 cuando se redacta una Ley del Jurado que se mantendrá hasta el año 1936.

La Ley del Tribunal del Jurado (LOTJ) que desarrolla ese artículo 125 se aprobó en 1995 aunque los delitos en los que puede actuar fueron definidos en el Código Penal de 1996, por lo que su implantación se desarrollo con posterioridad a la aprobación de la Ley.

Delitos competencia del Jurado

En la LOTJ se indican cinco grupos de delitos sobre los que se declara competente el Tribunal del Jurado:

  • delitos contra las personas,
  • delitos cometidos por funcionarios públicos en el ejercicio de sus cargos,
  • delitos contra el honor,
  • delitos contra la libertad y la seguridad,
  • delitos de incendios.

En un posterior apartado afina más en las competencias, e indica que artículos del Código Penal de 1996 son los que el Jurado puede entender:

  1. del homicidio (art. 138 a 140)
  2. amenazas (art. 169, 1º)
  3. omisión deber de socorro (art. 195 y 196)
  4. allanamiento de morada (art. 202 y 204)
  5. incendios forestales (art. 352 a 354)
  6. infidelidad en custodia de documentos (art. 413 a 415)
  7. cohecho (art. 419 a 426)
  8. tráfico de influencias (art. 428 a 430)
  9. malversación de caudales públicos (art. 432 a 434)
  10. fraudes y exacciones ilegales (art. 436 a 438)
  11. negociaciones prohibidas a funcionarios (art. 439 y 440)
  12. infidelidad en la custodia de presos (art. 471)

A la vista se aprecia que los delitos que se han seleccionado para que sean entendidos por el Jurado carecen de complejidad y se adecuan a la valoración por parte de ciudadanos ajenos al mundo del Derecho. Se han dejado fuera algunos como el terrorismo que dada la historia de España podrían comprometer la imparcialidad del Jurado.

Composición del Jurado en España

La composición del Jurado tiene mucho que ver con los distintos sistemas de Jurados existentes, se pueden englobar en tres:

  • el anglosajón, también llamado «puro», ciudadanos legos presididos por un Magistrado, conocen los hechos y se pronuncian sobre la totalidad de los mismos; posteriormente un Magistrado técnico determina la pena requerida por el veredicto del Jurado,
  • el escabinado, se reúnen en un mismo tribunal ciudadanos legos y Magistrados técnicos, conociendo los hechos y pronunciándose sobre la totalidad de los mismos, incluyendo la imposición de la pena, todas las decisiones se toman por mayoría.
  • el mixto, como su nombre indica es una mezcla de los dos anteriores, durante el procedimiento se usa la forma del Jurado puro, hasta llegar al momento de la sentencia que se forma un jurado escabinado, los jueces legos resuelven por si solos la inocencia o culpabilidad y de ser este último su veredicto, se forma el escabinado entre jueces legos y técnicos que decide la pena que se ha de aplicar.

La legislación Española optó por el modelo puro o anglosajón, cierto es que con algunas particularidades especificas que lo diferencian en parte no en el fondo. La composición de nuestro Jurado se puede diferenciar en tres partes, el Magistrado-Presidente del Tribunal correspondiente, que es el Juez técnico que preside el Jurado, le corresponde a éste aplicar lo decidido por el Tribunal del Jurado, aunque no esté de acuerdo en la decisión tomada. Luego tenemos a los nueve Jurados titulares son los jueces legos del Tribunal, a ellos les corresponden tres funciones conocer los hechos, dictar el veredicto y firmar la sentencia correspondiente. La tercera parte la forman los Jurados suplentes, que son un numero de dos, en previsión de baja de alguno de los Jurados titulares.

Quién puede formar parte del Jurado

Para ser miembro del Jurado se han de cumplir unos requisitos que marca la Ley:

  • ser español y mayor de edad,
  • estar en pleno ejercicio de los derechos políticos,
  • saber leer y escribir,
  • ser vecino de cualquiera de los municipios de la provincia donde se haya cometido el delito,
  • no tener impedimento físico, psíquico o sensorial.

Hay una serie de ciudadanos «exentos» de formar parte de un Jurado, la Familia Real, los abogados o procuradores, ni profesores universitarios de disciplinas jurídicas y por ende los estudiantes de Derecho. Para el resto de ciudadanos existen una serie de excusas validas para no ser miembro del Jurado a pesar de haber sido llamado a ello:

  • ser mayor de 65 años,
  • haber sido miembro del Jurado en los últimos 4 años,
  • prestar un trabajo de interés general,
  • ser militar o residir en el extranjero,
  • otra causa que impida el desempeño de miembro del Jurado.

Quién no puede formar parte del Jurado

Del mismo modo que la Ley indica quienes pueden formar parte del Jurado, indica de forma inequívoca quienes no pueden formar parte del mismo:

  • los condenados por delitos dolosos y que no se hayan rehabilitado,
  • los procesados o acusados pendientes de juicio,
  • los detenidos o en prisión provisional o en cumplimiento de condena,
  • los suspendidos de cargo o empleo público inmersos en procedimiento penal, si la suspensión sigue vigente.

E incluso indica otros grupos de personas que cumplan una serie de circunstancias, a los que se les impide ser parte de un Jurado en un juicio determinado, pues su inclusión en el mismo atentaría contra la neutralidad de su función. Las circunstancias excluyentes son las que siguen:

  • mantener vínculos de parentesco con cualquiera de las partes o con los actores del juicio, Magistrado-Presidente, Fiscal, abogados o procuradores de la causa.
  • haber intervenido en la causa como testigo, perito, fiador o intérprete.
  • tener algún interés en la causa.

Tribunal del jurado, ¿cómo se elige?

Lo cierto es que vuelven a estar en boca de todos los tribunales de este tipo. Todo debido al mediático caso de una joven asesinada en La Coruña en 2016. En estos días se juzga al autor confeso de los hechos. Los medios de comunicación nos han mostrado las contradicciones, mentiras y falta de empatía del presunto asesino. También a un padre destrozado que en la jornada del visionado de la reconstrucción del crimen estalló contra el asesino de su hija. Lo hizo sin exabruptos pero con todo el dolor del mundo, tuvo que ser expulsado de la Sala con gran pesar por parte del Magistrado. A nosotros a raíz de este caso nos interesa enseñaros cómo se procede a constituir este tribunal tan especial.

Requisitos para pertenecer al Tribunal del jurado

Se debe ser mayor de edad y tener la nacionalidad española. Seremos en todo caso designados como vecinos de la provincia en la que se hayan cometido los delitos juzgados. Para poder participar en el Tribunal debemos tener el pleno ejercicio de nuestros derechos políticos. Al tiempo debemos contar con la aptitud suficiente para desarrollar las funciones del jurado. A la vista de estos requisitos es casi obvio quién estará excluido del Tribunal:

  • personas que en el momento del juicio estén detenidas,
  • las que estén cumpliendo condena por algún hecho delictivo,
  • aquellos que estén suspendidos de empleo o cargo público por procesos penales abiertos…

Otras cuestiones por las que no podrán ser parte del Tribunal del jurado son ser parte en la causa del juicio. Tener relación con los miembros del Tribunal. Y esto incluye desde los peritos, a los intérpretes, testigos… Tampoco pueden actuar en condición de jurado si se tienen intereses directos o indirectos en la causa. La función de jurado es incompatible con los miembros de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. También con los oficios de procurador, letrado y profesores universitarios de derecho o medicina legal.

Se puede excusar de la participación en el Tribunal

Lo cierto es que sí podemos poner «excusas» para ser parte del Tribunal. Pero las causas para hacerlo vienen detalladas en la Ley. Es decir no podemos excusarnos con cualquier motivo. Deben ser las causas de la Ley y se debe acreditar que éstas dificultarán de forma grave nuestra participación, algunas de ellas son:

  • la edad. Podemos excusarnos si somos mayores de sesenta y cinco años,
  • si padecemos una discapacidad,
  • en el caso de sufrir graves trastornos a causa de nuestras cargas familiares,
  • que ya hayamos sido parte de un jurado. Esto siempre dentro de los cuatro años anteriores al nuevo juicio,
  • estar residiendo en el extranjero en el momento de ser llamados como jurado,
  • si somos militares en servicio,
  • o en el caso de desempeñar trabajos de relevante interés general…

Elección de los miembros del jurado

Los potenciales miembros del jurado son extraídos de las listas del censo. Se hacen listas para sorteos y cuya validez es de dos años. Es decir durante dos años estaremos disponibles para juicios. Esto se hace por Audiencias Provinciales. Los presidentes de éstas comunicarán a las delegaciones del censo electoral un número estimado de candidatos necesarios. Ese número se hace calculando las necesidades con los años precedentes. Las delegaciones provinciales del censo hacen un sorteo público. Se realiza a finales del mes de septiembre de los años pares. Con el resultado de ese sorteo se establecen las listas bienales de candidatos.

Llegado el caso de constituir un Tribunal del Jurado, el Magistrado pide al letrado de la Administración de Justicia un nuevo sorteo en audiencia pública. Se hace entre los candidatos de esa primera lista. Quién haya sido elegido por ese sorteo recibirá una cédula de citación. En ella vendrá un formulario para justificar las «excusas legales» por las que se crea que no se cumplen los requisitos para ser miembro del tribunal.

Todos esos formularios cumplimentados se entregan a las partes del proceso. Con el fin de que puedan recusar a los que crean no cumplen con los requisitos. Pasado este trámite en la primera sesión del juicio se elige a los nueve miembros. Así como a los suplentes. Se realiza esta elección tras ser cuestionados por el Tribunal. La función de jurado está remunerada tal y cómo indique el reglamento del Tribunal del jurado.

Veredicto del Tribunal del jurado, su motivación

Como ya hemos apuntado la Ley del Tribunal del Jurado es de fecha 22 de Mayo de 1995. El procedimiento en los Tribunales de Jurado es sencillo. El Magistrado-Presidente por escrito somete a una serie de preguntas sobre el objeto a juzgar a los miembros del Tribunal del Jurado. Ese escrito con sus correspondientes cuestiones es pasado a las partes. Éstas pueden pedir que se incluyan o excluyan algunas de cuestiones sobre el objeto del juicio. Todas estas cuestiones han de ser pertinentes para el mismo. Y así debe entenderlo el Magistrado-Presidente. Así las cosas éste puede rechazar algunas o todas las cuestiones planteadas por una o todas las partes. Y éstas usarán estos rechazos en el caso deban formular posteriores protestas y/o recursos a la sentencia.

La Ley del Tribunal del Jurado indica en sus Artículos 58 y 59, que los miembros del Jurado votarán las cuestiones propuestas sobre los hechos objeto del juicio. Estas votaciones serán usadas para la decisión de culpabilidad o inculpabilidad del o los acusados. Esto implica que las sentencias son ajustadas a derecho cuando la motivación se hace de forma tal que sostiene la decisión que se adopta. Para ello deben hacerse constar los hechos controvertidos que se discuten por el órgano juzgador.

Es aquí donde nos encontramos con la jurisprudencia del Tribunal Supremo acerca del Tribunal del Jurado. Como comentamos la Constitución Española es de 1978 y la aparición del Tribunal del Jurado es del año 1995. Para salvaguardar correctamente el derecho a un juicio justo y por lógica la motivación de las sentencias. Así las cosas el Supremo nos dices en su jurisprudencia que no es exigible la misma motivación a profesionales del derecho, Jueces o Magistrados, que a personas legas en derecho, los Tribunales del Jurado. Apunta también a que de no existir por las partes peticiones de incluir o excluir cuestiones en el veredicto. Tampoco protestas sobre esas cuestiones planteadas. Es complicado que puedan exigir después la impugnación de los efectos del veredicto vía recurso.

Acceso al Tribunal del Jurado a personas con discapacidad

Como todas las Leyes la del Tribunal del Jurado está a expensas de cambios, modificaciones y mejoras. Así las cosas más de veinte años desde su entrada en vigor se realizó un cambio muy relevante. La modificación del año 2018 ha venido a facilitar el acceso de personas con discapacidad al Tribunal del Jurado. Hasta ese momento la Ley limitaba el acceso a las personas con discapacidad. Esto era una vulneración flagrante de sus derechos. Derechos recogidos tanto en nuestra Carta Magna como en la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Hay que recordar que en nuestro país está en vigor dicha convención.

Como bien decimos las leyes se modifican para mejorar o incluso para corregir sus defectos. Éste era un defecto grandioso. Nuestro Artículo 14 de la Constitución recoge los derechos de igualdad de todos los españoles.

Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

En el Artículo 23 de la CE, se recogen los derechos a participación directa en asuntos públicos de todos los españoles.

1. Los ciudadanos tienen el derecho a participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes, libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal.

Y abundando más en la cuestión que nos ocupa, el Artículo 125 de nuestra Constitución recoge el derecho a participar en la Administración de Justicia.

Los ciudadanos podrán ejercer la acción popular y participar en la Administración de Justicia mediante la institución del Jurado, en la forma y con respecto a aquellos procesos penales que la ley determine, así como en los Tribunales consuetudinarios y tradicionales.

Un saludo.

Robo y hurto, la diferencia

El otro día, como abogados penalistas, mientras escribíamos otra entrada en la que hablábamos de los delitos de homicidio y asesinato y sus diferencias, se nos pasó por la cabeza hacer otra sobre la diferencia que existe entre robo y hurto, es normal oír esas dos palabras al mismo tiempo en los medios de comunicación y refiriéndose al mismo hecho. Antes de seguir con la temática del artículo permitirme un inciso. Seguramente vais a daros cuenta, si no lo habéis hecho ya, que hago muchas referencias a los medios de comunicación, no es ninguna obsesión, dan mucho juego mezclando conceptos y términos jurídicos, no es nada personal.

Robo y hurto, la diferencia

El hurto viene recogido en el artículo 234 de nuestro Código Penal, donde se dice: «El que, con ánimo de lucro, tomare las cosas muebles ajenas sin la voluntad de su dueño será castigado, como reo de hurto[…]» Y el robo viene recogido en el artículo 237, donde se dice: «Son reos del delito de robo los que, con ánimo de lucro, se apoderaren de las cosas muebles ajenas empleando fuerza en las cosas para acceder al lugar donde éstas se encuentran o violencia o intimidación en las personas.»

En ambos casos es evidente que el hilo conductor es el «ánimo de lucro» ya tomen o se apoderen de las cosas ajenas, la diferencia entre ambos delitos es la forma en la que se procede a la sustracción de las cosas, en el robo se pueden dar dos opciones con fuerza en las cosas o violencia o intimidación a las personas, por lo tanto la diferencia entre ambas es que el robo conlleva una acción violenta y el hurto no. Sencillo ¿verdad?

Con un ejemplo sencillo, estamos en la Plaza Mayor de Madrid en un momento «relaxing cup of café con leche» y tenemos nuestro smartphone encima de la mesa, apartamos los ojos de él y al volver la vista hacía donde estaba se ha evaporado, hemos sufrido un hurto; pero si en vez de tenerlo sobre la mesa estamos manteniendo una conversación con él y un tercero nos lo arranca de las manos llevándoselo, hemos sufrido un robo.

Hurto y su castigo

Hasta el momento todo parece simple, pero como en casi todos los delitos su castigo depende de cómo se cometan los mismos, así el castigo puede ir de tres a doce meses de multa, pena de prisión de seis a dieciocho meses o penas de prisión de uno a tres años, para que el hurto sea castigado con esta última pena debe darse alguna de las siguientes circunstancias recogidas en el artículo 235 del Código Penal:

  1. Cuando se sustraigan cosas de valor artístico, histórico, cultural o científico.
  2. Cuando se trate de cosas de primera necesidad o destinadas a un servicio público, siempre que la sustracción ocasionare un grave quebranto a éste o una situación de desabastecimiento.
  3. Cuando revista especial gravedad, atendiendo al valor de los efectos sustraídos, o se produjeren perjuicios de especial consideración.
  4. Cuando ponga a la víctima o a su familia en grave situación económica o se haya realizado abusando de las circunstancias personales de la víctima.
  5. Cuando se utilice a menores de catorce años para la comisión del delito.

Robo y su castigo

En cuanto al castigo por el robo con fuerza en las cosas es de prisión de uno a tres años, de dos a cinco años cuando concurran las circunstancias referidas en el ya citado artículo 235 o si el robo se realiza en casa habitada, o edificios o locales abiertos al público en cualquiera de sus dependencias. Estas penas son independientes de las que puedan inferirse por los actos de violencia física realizados.

Nuestro consejo como no puede ser de otra forma es que siempre actuemos dentro de la legalidad y el sentido común, aún así os recordamos que estéis a uno u otro lado si necesitáis abogado aquí nos tenéis a vuestra entera disposición.

La Pérdida desconocida

En primer lugar vamos a poner en situación y contexto el concepto de «pérdida desconocida», no siempre ésta está producida por el hurto, la definición más exacta de este concepto, y al tiempo más fácil de comprender, es que es la diferencia que resulta al realizar una auditoria o inventario de material, entre la cifra de mercancías reales que se encuentran en ese inventario y las teóricas que se suponían antes de la misma, por las mercancías adquiridas para su puesta en venta. Pero la pérdida desconocida no se registra solo en las mercancías objeto de venta por las empresas, puede ocurrir entre los bienes y propiedades de las empresas, que no están a la venta, material de oficina, equipos informáticos, mobiliario, etc. Y por último otro tipo de perdidas asimilables a la pérdida desconocida son aquellas que se producen o bien por imprudencia o por falta de honestidad de algún empleado de la empresa que si bien no es identificado, el mal causado es reflejado en los balances de la misma.

Pérdida desconocida: el mal invisible

Hay que distinguir al tiempo que por ejemplo no todo el hurto cometido contra una empresa o comercio, puede ser declarado como pérdida desconocida, es condición sine qua non que el hurto no se haya detectado, es decir que no se pille con las manos en la masa al autor o se tenga conocimiento del hecho aunque no se tenga al que lo propicia, la misma situación es extensible a las perdidas por imprudencia o por falta de honestidad u honradez de nuestros empleados, la pérdida desconocida debe ser en si misma un mal invisible, que no sea detectado en el momento de su causa, es decir que la causa de la pérdida no esté identificada, por lo que en los balances aparecen a efectos contables como un mismo apunte, aunque por lógica tengan diferentes orígenes. El resto de pérdidas que sí se han identificado, son en realidad pérdidas conocidas y se registran como tales en la contabilidad.

Pérdida desconocida: el hurto en comercios

Del Barómetro Mundial del Hurto en la distribución 2014-2015, se arrojan datos que son curiosos en cuanto a los objetos que son la diana preferida para el hurto en comercios, y que son en su mayoría cuchillas de afeitar, complementos de moda, útiles para dispositivos móviles, etc. Tiene su lógica, son objetos de reducido tamaño que se pueden ocultar con cierta facilidad en la ropa que llevan los autores de los hurtos. Pero quizás el dato que más nos hace pensar es que en el periodo de 2014-2015 el montante de pérdidas por hurto en España se eleva a casi dos mil quinientos millones de euros, algo más del uno por ciento de las ventas de los comercios minoristas, si a esa cifre se le sumamos el coste en prevención y seguridad contra el hurto que realizan las empresas, nos vamos a poco más de cuatro mil millones de euros y nos subimos a algo más del dos por ciento de las ventas del sector.

España en el top del hurto en comercios

Esas cifras sitúan a España en unos puestos poco honorables de entre los países en los que el hurto en comercios es un grave problema, somos los sextos del mundo, nos «ganan» en México, Holanda, Finlandia, Japón y China, que tengamos a esos países por delante borra de un plumazo algunos estereotipos como que la gente del Norte de Europa es más honesta que los países del Sur, o la honorabilidad de los asiáticos, en fin el que no se consuela es porque no quiere, y entre nosotros difícil consuelo tiene el saber que en nuestro país hasta en esto somos de «moral distraída», ya sabemos de sobra el mal endémico de la corrupción que asola nuestro país, pero quizás nos sorprenda más saber que en lo relativo a «llevarnos de los comercios las cosas sin pasar por caja» tampoco somos un gran ejemplo…

En verano despedíamos a las faltas del nuevo Código Penal, con un artículo que titulábamos «las faltas dicen adiós en el nuevo Código Penal», con aquella reforma el hurto pasó a considerarse un delito leve. y los que superen los cuatrocientos euros pueden llevar a penas de entre seis y dieciocho meses de prisión, aunque en algún medio español digan que una de las conclusiones de este barómetro es que este cambio legislativo está detrás del descenso de denuncias por hurto comparando el ejercicio de 2013 con el de 2014, es algo improbable ya que hasta julio de 2015 no entró en vigor dicha reforma. Es más exacto o sencillamente más cierto, que hasta no disponer del número exacto de denuncias de la segunda mitad de 2015 no se podrá empezar a comparar datos y empezar a ver si realmente la cifra de hurtos baja y se puede considerar a la reforma como el factor de dicha bajada, hoy por hoy achacar la bajada de 2014 a esa reforma es simplemente «hablar por hablar».

Imputado: ¿Que es exactamente?

Como abogados penalistas, las constantes noticias de procesos judiciales contra la corrupción política que suelen inundar los medios de comunicación, han puesto de “moda” un termino usado en Derecho Penal “imputado”. Pero la mayor de las veces la forma de dar las noticias por parte de los medios no deja muy claro ¿qué es? y ¿qué implica? estar imputado…

 

Imputado, ¿qué es?:

Como hemos comentado al principio el termino imputado es relativo al Derecho Penal, es un concepto técnico jurídico utilizado al dirigir contra una persona concreta un procedimiento penal, sería ella la que estuviese imputada. Conlleva que existe un procedimiento penal en el juzgado contra esa persona, si pusiéramos en una escala cuatro conceptos: sospechoso, denunciado, imputado y acusado, el imputado se situaría por encima de sospechoso y/o denunciado y por debajo de acusado.

Para resumir, de una investigación judicial se acreditan indicios de la participación o colaboración de una persona en la comisión de un delito, es entonces cuando el juez le comunica su imputación en dicho proceso.

Imputado, ¿qué implica?:

Cualquier imputado conserva todos sus derechos, al estar introducido en un procedimiento penal se realizará una investigación sobre su persona para determinar si los hechos existen realmente y si son constitutivos de delito. Durante todo el proceso se tiende a preservar su persona y su dignidad, manteniéndose y respetándose en cualquier caso su derecho a la presunción de inocencia.

Durante el procedimiento penal la calidad de imputado puede sufrir cambios, si el Juez le impone medidas cautelares pasará a ser inculpado, si hay indicios suficientes de culpabilidad y el Juez dicta Auto de Procesamiento contra su persona pasará a ser procesado y en el caso de que se presente contra él escrito de acusación pasará a ser acusado.

Del mismo modo si del devenir de la investigación se muestra fehacientemente que los indicios y pruebas no demuestran la comisión de ningún delito por parte del imputado, el Juez puede cesar la calidad de imputado del sujeto.

En definitivas cuentas, la calidad de imputado en un proceso penal es consecuencia de los indicios de comisión de un delito tipificado en el Código Penal, el imputado sigue siendo inocente mientras no exista sentencia condenatoria. Será la investigación la que termine por esclarecer la participación o no del imputado en unos posibles hechos delictivos y será posteriormente un tribunal el que lo juzgue sentenciando entonces su inocencia o su grado de participación en los hechos juzgados.

En próximas entradas seguiremos hablando de temas relacionados con el derecho penal, si tenéis algún tema o sugerencia sobre lo que podamos escribiros haced vuestra propuesta. Si necesitáis que os asesoremos en cualquier tema, recordad que somos abogados penalistas.

Un saludo.

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