
Testamento o donación: ¿qué opción me conviene?
Muchos clientes llegan al despacho con la misma duda: ¿qué es mejor para mí, hacer un testamento o donar en vida?
Ambas opciones son legales y bastante frecuentes, pero no funcionan igual ni tienen las mismas consecuencias, ni a nivel legal ni fiscal. Por eso, no es una decisión a tomar sin valorar bien cada caso.
Más allá de si prefieres una u otra, elegir entre testamento y donación influye en impuestos, reparto entre herederos y, sobre todo, en posibles conflictos que puedan surgir más adelante.
Qué es un testamento y para qué sirve
Un documento legal en el que una persona decide cómo se repartirán sus bienes cuando fallezca. La forma de dejar organizada la herencia y evitar conflictos entre los herederos.
El testamento más habitual es el testamento notarial, que se firma ante notario, un trámite sencillo, económico y modificable en cualquier momento.
Una de sus principales ventajas es que permite planificar el reparto del patrimonio respetando lo que marca la ley. Porque aquí hay un punto importante: no se puede dejar la herencia libremente sin límites.
El Código Civil establece la llamada “legítima”, que es una parte de la herencia reservada obligatoriamente a determinados herederos, normalmente los hijos. Esto es que, aunque hagas testamento, no puedes dejar a tus hijos sin herencia salvo en casos muy concretos.
Dentro de los límites de la legítima, sí permite tomar decisiones importantes: mejorar a un hijo frente a otros, dejar bienes concretos a una persona, nombrar herederos y también designar tutores para menores. Además, tiene la ventaja de que no tiene efectos hasta el fallecimiento, es decir, puedes cambiar de opinión todas las veces que quieras.
Qué es una donación y cuándo se utiliza
Consiste en entregar bienes en vida a otra persona de forma gratuita. Aquí, el cambio de titularidad se produce en ese mismo momento. Por ejemplo, un padre que dona un piso a su hijo o que le entrega una cantidad de dinero está realizando una donación.
A diferencia del testamento, la donación sí tiene efectos inmediatos: el bien deja de ser del donante y pasa a ser del donatario desde ese instante, es necesario esperar al fallecimiento como en el testamento.
Por otro lado, las donaciones también están reguladas en el Código Civil y, por lo general, requieren formalizarse en escritura pública ante notario, sobre todo si se trata de bienes inmuebles.
Este tipo de legado se utiliza en muchas ocasiones cuando se quiere ayudar a un familiar en vida, por ejemplo, para comprar una vivienda o iniciar un negocio o también para adelantar parte de la herencia.
Testamento vs donación
La principal diferencia está en el momento en que producen efectos, como hemos comentado:
- El testamento solo tiene validez cuando la persona fallece, hasta entonces, no cambia nada en la titularidad de los bienes.
- La donación, en cambio, es inmediata, desde que se realiza, el bien ya pertenece al beneficiario.
Este detalle tan simple tiene consecuencias muy importantes porque, al donar, estás perdiendo el control sobre ese bien, mientras que con el testamento lo mantienes hasta el final. Por eso, antes de donar, siempre aconsejamos valorar bien si necesitas seguir utilizando ese patrimonio o si puedes prescindir de él.
En el momento en el que donas ese piso a alguien, dejas de tener su propiedad, así que debes asegurarte de no necesitarlo.
Límites legales a tener en cuenta
No todo vale.
En el caso del testamento, como ya hemos visto, existe la legítima, lo que obliga a reservar una parte de la herencia a los herederos forzosos.
En el caso de la donación, también hay límites relacionados con esa legítima, porque no se puede donar de forma que se perjudique a los herederos forzosos.
De hecho, cuando una persona fallece, las donaciones realizadas en vida pueden tener que “traerse a colación”. Esto significa que se tienen en cuenta para calcular si se ha respetado la legítima. Si se ha perjudicado a algún heredero, surgen reclamaciones y conflictos legales.
Por eso, aunque donar puede parecer una forma sencilla de repartir bienes, no siempre evita problemas. En algunos casos, incluso puede complicar más la situación.
Diferencias fiscales entre testamento y donación
Uno de los aspectos que más influye en la decisión: la fiscalidad.
En el caso del testamento, los herederos pagan el Impuesto sobre Sucesiones cuando reciben la herencia. Este impuesto depende de la comunidad autónoma y puede variar bastante.
En el caso de la donación, se paga el Impuesto sobre Donaciones en el momento de recibir el bien. También depende de la comunidad autónoma y puede ser más elevado que el de sucesiones, razón por la cual a veces se opta por ella.
Pero hay un detalle que hay que recordar: cuando se dona un bien, el donante debe pagar impuestos. Por ejemplo, si se dona un inmueble, se genera una ganancia patrimonial en el IRPF, como si se hubiera vendido. Además, en algunos casos hay que pagar la plusvalía municipal.
Esto hace que, desde el punto de vista fiscal, la donación no siempre sea la opción más ventajosa.
Cada caso es diferente, por lo que lo que es fundamental es que se analice antes de tomar una decisión.
¿Qué opción es mejor testamento o donación?
No hay una respuesta única. Depende de la situación personal, familiar y económica.
El testamento puede ser la opción cuando lo que se busca es organizar la herencia sin perder el control de los bienes. Es flexible, económico y permite adaptarse a cambios con el tiempo (no olvides que un testamento no es fijo, es decir, puedes modificarlo las veces que quieras si la situación cambia
La donación es interesante cuando se quiere ayudar en vida a un familiar o adelantar parte de la herencia, pero sin dejar de lado lo que implica: renunciar al bien y asumir posibles costes fiscales.
Luego hay situaciones en las que se combinan ambas opciones. No todo es blanco o negro, puedes hacer donaciones puntuales y, al mismo tiempo, dejar el resto organizado en un testamento. Lo importante es saber que no son opciones excluyentes, sino herramientas diferentes.
Riesgos y errores habituales
Uno de los errores más frecuentes es donar sin valorar las consecuencias, sin tener en cuenta que pierdes la propiedad del bien y que no lo podrás recuperar fácilmente. Otro es pensar que donar evita conflictos familiares, cuando en realidad, si no se hace bien, puede generarlos. Sobre todo cuando hay varios herederos.
También es común no tener en cuenta la fiscalidad o hacerlo sin asesoramiento, lo que puede suponer pagar más impuestos de los necesarios.
En el caso del testamento, el principal error es no hacerlo. Cuando alguien fallece sin testamento, la ley decide cómo se reparte la herencia, lo que no coincide con sus deseos y complica los trámites posteriores del reparto.
Organizar el patrimonio (ya sea con testamento o con donaciones) es una cuestión legal, pero también es una manera de cuidar a la familia y evitar conflictos innecesarios. Punto importante que hay que tener en cuenta, porque llegado el momento ya no puedes hacer nada.
Tomar una decisión informada es la mejor manera de garantizar que todo se haga según tus deseos y con el menor perjuicio posible para tus herederos.

Manuel Hernández García
Director y Socio Bufete Vilches Abogados
Letrado del Ilustre Colegio de Madrid 72.539








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