
¿Ha habido negligencia médica? ¿Sabes si puedes reclamar?
Acudir a un profesional sanitario implica depositar confianza: en el diagnóstico, en el tratamiento y en que la actuación se realice conforme a los protocolos y estándares profesionales exigibles.
Sin embargo, cuando el resultado no es el esperado o la situación empeora, es habitual que surja una duda legítima:
¿Se trata de una complicación inevitable o de una posible negligencia médica?
Cuando algo no sale bien… ¿ya es negligencia?
No necesariamente.
Este es uno de los puntos más confusos, porque el hecho de que un tratamiento no funcione o que haya complicaciones no significa automáticamente que haya negligencia. La medicina no es una ciencia exacta. Hay riesgos inherentes a la ejecución del procedimiento que se trate, ciertos márgenes de error y situaciones que pueden evolucionar de forma desfavorable aun habiéndose actuado correctamente.
Por ello, un mal resultado, por sí solo, no determina la existencia de negligencia.
Entonces, ¿cuándo hablamos de negligencia médica?
Existe negligencia cuando el profesional sanitario no actúa conforme a la lex artis, es decir, cuando su actuación se aparta de los estándares profesionales sanitarios exigibles en ese caso concreto.
Para dejar esto más claro, no se trata de exigir resultados perfectos, sino de que se hayan seguido los procedimientos adecuados, con la atención y el cuidado que marca la práctica sanitaria.
No es lo mismo un riesgo que un error
Hay tratamientos que, aunque se hagan perfectamente, tienen riesgos. Por ejemplo, una operación puede tener complicaciones, un medicamento puede provocar efectos secundarios o un diagnóstico puede ser difícil en fases iniciales.
Y aquí es donde la frustración te hace preguntarte: “Si algo ha salido mal… alguien habrá hecho algo mal, ¿no?”
La respuesta, aunque pueda resultar frustrante, es que no siempre, para que haya negligencia, tiene que haber una actuación alejada de lo que sería correcto.
Ejemplos de negligencia
Para verlo más fácil, piensa en situaciones como estas:
- Un diagnóstico que se retrasa sin motivo, cuando había síntomas claros desde el principio.
- Una prueba que no se realiza cuando era necesaria.
- La elección de un tratamiento que no es el adecuado para el caso concreto.
- Un error durante una intervención que se podría haber evitado.
- O algo muy importante: no informar al paciente de los riesgos relevantes antes de actuar.
En todos estos casos, no hablamos solo de que algo “haya salido mal”, sino de una actuación que pudo —y debió— realizarse de forma distinta.
¿Cómo puedes saber si en tu caso ha existido negligencia?
Es habitual que el paciente tenga la sensación de que “algo no ha encajado”, pero sin poder determinar si se trata de una complicación normal o de una actuación incorrecta.
En estos casos, lo más importante es revisar la historia clínica, las actuaciones realizadas y los protocolos aplicables, y que todo ello sea valorado por un profesional especializado, ya que muchas negligencias no son evidentes a simple vista y requieren un análisis técnico, siendo además situaciones complejas de diferenciar para quien no cuenta con la experiencia y los conocimientos necesarios.
Qué puedes hacer si sospechas que ha habido una negligencia
Si estás en esta situación, hay varios pasos que conviene tener en cuenta.
Lo primero: recopila toda la documentación médica que tengas, como informes, pruebas, diagnósticos, consentimientos firmados, bajas, etc.
Lo segundo: no dejes pasar el tiempo, este tipo de reclamaciones están sujetas a plazos reducidos y si se te pasan, es fácil que pierdas tu derecho a reclamar.
Y lo tercero: consulta con un profesional especializado. No todos los casos son viables, pero es importante que alguien con experiencia te diga si merece la pena iniciar una reclamación.
Es importante que sepas que dudar es normal, de hecho, la mayoría de personas que han pasado por una posible negligencia médica empiezan igual: con la sensación de que algo no encaja, pero sin tener claro qué.
Si ese es tu caso, no necesitas tener todas las respuestas ahora mismo. Pero sí informarte bien y revisar tu situación. Porque cuando de verdad ha habido un error, tienes derecho a saberlo… y a reclamar.

Manuel Hernández García
Director y Socio Bufete Vilches Abogados
Letrado del Ilustre Colegio de Madrid 72.539








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