
Bullying en los colegios: ¿cómo actuar?
El acoso escolar, conocido como bullying, es una de las principales preocupaciones de muchas familias.
Hablamos de un problema grave que no solo afecta al rendimiento escolar de los niños y adolescentes, sino también a su bienestar emocional, su autoestima y, en los casos más extremos, incluso a su salud física y mental.
Tanto es así que padres, centros escolares e instituciones públicas tienen responsabilidades en la prevención, detección y solución de los casos de bullying.
¿Qué es el bullying o acoso escolar?
Cualquier conducta de hostigamiento, maltrato o violencia ejercida entre iguales de forma repetida en el ámbito escolar.
No se trata de un simple conflicto o discusión puntual, sino de una situación mantenida en el tiempo en la que una o varias personas intimidan, humillan o agreden a otra. Para verlo del todo claro, las diferentes formas en que puede actuar el bullying son:
Acoso físico: empujones, golpes, tirones de pelo, romper objetos personales, esconder material escolar, …
Acoso verbal: insultos, motes despectivos, burlas, amenazas, …
Acoso psicológico: aislamiento social, manipulación de otros compañeros, extender rumores sin sentido y que hacen mucho daño…
Acoso a través de redes sociales: es decir, ciberbullying, a través de móviles o internet en general, con mensajes ofensivos, difusión de imágenes sin permiso o creación de perfiles falsos.
Todos estos comportamientos son igualmente graves y tienen consecuencias para la víctima, aunque en ocasiones los padres y profesores puedan pasar por alto los más sutiles, como el aislamiento o las burlas constantes. Algo que lleva a los pequeños a sentirse incomprendidos.
Consecuencias del bullying
Vamos a ver que no solo se queda en el colegio: afecta a todas las áreas de la vida del menor y deja huellas que duran muchos años. Es un error muy grave solo pensar que los niños “se hacen fuertes” con estas experiencias.
En realidad, el acoso escolar genera un daño real y profundo, tanto a corto como a largo plazo.
Consecuencias emocionales y psicológicas
Las víctimas suelen desarrollar sentimientos de miedo, inseguridad y tristeza.
No es difícil que aparezca ansiedad, depresión, estrés y sentimientos de culpa cuando piensa que todo ocurre por su culpa. Con el tiempo, esto puede convertirse en baja autoestima y desconfianza hacia los demás.
Impacto en su salud física
El acoso continuado provoca síntomas psicosomáticos: dolores de cabeza, abdominales, pérdidas de sueño y apetito o fatiga constante. Todo esto no tiene una causa médica clara, pero está relacionado con la presión emocional que vive la víctima.
Rendimiento escolar
El miedo a ir al colegio o a coincidir con los acosadores genera absentismo escolar.
Aunque acuda a clase, el menor está distraído, nervioso o incapaz de concentrarse, lo que repercute en sus notas y en su motivación para aprender, perdiendo totalmente el interés por los estudios, a los que relaciona con lo que está viviendo.
Aislamiento social
La víctima se siente excluida de su grupo de amigos. Puede dejar de relacionarse con otros compañeros y preferir estar sola, lo que refuerza la sensación de incomprensión y abandono.
Consecuencias a largo plazo
Las secuelas no desaparecen automáticamente cuando termina la etapa escolar.
Ya en la edad adulta, quienes fueron víctimas de acoso arrastran problemas de autoestima, dificultades para relacionarse, miedo al rechazo y desconfianza en el entorno laboral o social. En los casos más graves, puede haber riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad o depresión.
Riesgo de conductas extremas
Cuando la situación se prolonga en el tiempo y no hay apoyo, el menor puede llegar a autolesionarse o tener pensamientos suicidas. Por eso es prioritario intervenir cuanto antes y no subestimar nunca los efectos del acoso en el colegio.
Obligaciones de los colegios ante el acoso escolar
Los centros educativos tienen la obligación legal de velar por la seguridad y la integridad de los alumnos.
La Ley Orgánica de Educación (LOE), establece que los colegios deben garantizar un entorno escolar libre de violencia y fomentar la convivencia. De hecho, cada comunidad autónoma cuenta con protocolos específicos de actuación frente al acoso escolar. Estos protocolos establecen cómo han de proceder los profesores cuando se detecta o se sospecha un caso de bullying:
- Apertura de un expediente interno.
- Entrevistas con las partes implicadas.
- Adopción de medidas de protección inmediatas.
- Comunicación a las autoridades competentes.
No cumplir con estas obligaciones conlleva una responsabilidad para el colegio. Los padres podrían reclamar, incluso por vía judicial, si consideran que el centro no ha actuado con la diligencia necesaria.
Responsabilidad de los padres ante el acoso escolar
Cuando los acosadores son menores, la ley también establece la responsabilidad de sus padres o tutores legales. El Código Civil (art. 1903) nos indica que los progenitores son responsables de los daños causados por sus hijos mientras estén bajo su guarda.
Esto quiere decir que, si un menor causa un daño físico, psicológico o material a otro a través del bullying, sus padres pueden tener que responder civilmente y asumir una indemnización.
Por otro lado, los padres de la víctima tienen derecho a reclamar para proteger a su hijo, denunciar la situación y solicitar medidas de protección o compensación.
¿Qué pasos deben seguir los padres de la víctima de acoso escolar?
Cuando un niño o una niña sufre acoso escolar, lo primero es actuar con rapidez, pero también con calma.
Hablar con el menor
Escucharle es fundamental.
Muchas veces, tiene miedo o vergüenza de contar lo que ocurre. Es importante crear un clima de confianza y asegurarle que no está solo.
Recoger pruebas
Si existen mensajes, correos electrónicos, publicaciones en redes sociales o incluso fotografías, hay que guardarlos. También los informes médicos, psicológicos o testimonios de testigos. Cuantas más pruebas, mucho mejor y más fácil será demostrar la situación.
Comunicarlo al colegio
El siguiente paso es informar al tutor y a la dirección del centro.
El colegio está obligado a activar el protocolo contra el acoso escolar y dar respuesta inmediata.
Denunciar si es necesario
Si el colegio no actúa o si el caso es grave (agresiones físicas, amenazas serias, ciberbullying continuado), los padres pueden acudir a la Policía, la Guardia Civil o la Fiscalía de Menores.
Además, se puede presentar denuncia en el juzgado.
Buscar ayuda profesional
Además del apoyo legal, es importante que el menor cuente con todo tipo de ayuda que necesite, como recurrir a psicólogos especializados en bullying para acompañarle en el proceso de recuperación.
El papel de la Fiscalía y los tribunales en el acoso escolar
Cuando el bullying es grave, constituye un delito que puede ser de lesiones, amenazas, coacciones o contra la integralidad moral, todos ellos tipificados en el Código Penal.
Si el acosador es mayor de 14 años, puede responder penalmente a través de la Ley de Responsabilidad Penal del Menor.
Si es menor de esa edad, no se le puede exigir responsabilidad penal, pero sí civil a sus padres y medidas educativas a través de los servicios sociales.
¿Y si el colegio no actúa?
Si el centro educativo no cumple con su deber de proteger al alumno y no aplica los protocolos de prevención o actuación frente al acoso, los padres pueden tomar uno de estos caminos:
- Presentar una queja ante la Inspección Educativa de la comunidad autónoma.
- Reclamar responsabilidad patrimonial a la Administración, si el centro es público.
- Reclamar responsabilidad civil al propio colegio, ya sea privado o concertado.
En estos casos, contar con el asesoramiento de un abogado especializado consigue actuar con conocimiento y elegir la vía más adecuada para presentar la reclamación con las pruebas necesarias.
En definitiva, frente al acoso escolar nunca hay que mirar hacia otro lado. La prevención, la detección temprana y una actuación decidida son las armas que protegen a los menores y les garantizan un entorno seguro donde crecer.

Manuel Hernández García
Director y Socio Bufete Vilches Abogados
Letrado del Ilustre Colegio de Madrid 72.539








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