
Segunda Oportunidad y BEPI: la solución para dejar atrás tus deudas
La Ley de la Segunda Oportunidad es una de las herramientas legales más importantes para quienes se encuentran en una situación de sobreendeudamiento tal que hace que no puedan hacer frente a sus deudas. A pesar de ello, sigue siendo desconocida para muchas personas que podrían beneficiarse de ella.
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¿Qué es la Ley de la Segunda Oportunidad?
Un mecanismo legal que permite a personas físicas (particulares y autónomos) cancelar total o parcialmente sus deudas cuando no pueden pagarlas, siempre que cumplan una serie de requisitos.
Su objetivo es dar una salida legal a quienes han actuado de buena fe, pero se han visto atrapados en una situación económica insostenible. En otras palabras, permite empezar de cero sin arrastrar deudas de por vida.
Esta ley se regula principalmente en el Texto Refundido de la Ley Concursal, aprobado por el Real Decreto Legislativo 1/2020, y ha sido reformada para simplificar el procedimiento y hacerlo más accesible.
¿Quién puede acogerse a la Ley de la Segunda Oportunidad?
La Ley está pensada para personas físicas, es decir, no para empresas como tal, sino para personas que responden con su patrimonio personal frente a las deudas.
Personas particulares
Cualquier persona que, sin ser autónoma ni empresaria, tenga deudas que no puede pagar puede solicitar la Ley de la Segunda Oportunidad. No es necesario estar en una situación extrema: basta con que exista una imposibilidad real de atender los pagos de forma regular.
Autónomos y exautónomos
Uno de los perfiles que más se benefician de ella, porque a menudo se ven obligados a finalizar su negocio, pero las deudas no desaparecen con el cierre. También pueden acogerse exautónomos, aunque hayan cesado su actividad hace tiempo.
Personas sin bienes o con pocos ingresos
Otro error que hemos notado entre nuestros clientes es pensar que solo pueden acogerse quienes tienen patrimonio. En realidad, las personas sin bienes o con ingresos muy limitados también pueden acceder al procedimiento.
De hecho, los llamados concursos “sin masa”, en los que no existe patrimonio para liquidar, son cada vez más habituales y permiten obtener el BEPI (del que hablaremos al final de este artículo) en plazos relativamente cortos.
Personas que actúan de buena fe
Más allá del tipo de deuda o de la situación económica, el requisito clave es haber actuado de buena fe. La ley no exige haber hecho todo bien, sino no haber actuado con intención de fraude o mala intención.
Por ejemplo, no se excluye a quien se endeuda intentando salir adelante, mantener su negocio o sostener a su familia, siempre que no haya ocultado bienes ni generado las deudas queriendo para no pagarlas.
¿En qué consiste el proceso de la Ley de la Segunda Oportunidad?
A simple vista parece complejo y hasta asusta el tener que iniciar un procedimiento de este tipo, pero, con la ayuda adecuada, no lo es tanto. Lo podemos resumir en estas cuatro fases:
01. Análisis de la situación económica
El primer paso es estudiar en detalle la situación del deudor, es decir, sus deudas, ingresos, bienes, cargas familiares y perspectivas futuras. Un inicio clave que determina si se cumplen los requisitos y qué vía es la más adecuada.
02. Solicitud del concurso de acreedores
Actualmente, el procedimiento se tramita a través de un concurso de acreedores para personas físicas ante el juzgado. Este concurso puede ser, a su vez, de dos tipos:
Con masa, si existen bienes que se pueden liquidar.
Sin masa, cuando no hay bienes suficientes ni siquiera para cubrir los gastos del procedimiento.
Esta distinción es determinante porque influye en la duración y complejidad del proceso.
03. Liquidación del patrimonio (si existe)
Si la persona endeudada tiene bienes embargables, estos pueden liquidarse para pagar parte de las deudas. En muchos casos, hablamos de bienes de escaso valor o inexistentes.
Aquí, es importante destacar que no siempre se pierde la vivienda habitual, ya que dependerá del valor del inmueble, de la hipoteca y de la situación concreta del deudor.
04. Solicitud del BEPI
Una vez finalizada esta fase, se solicita el Beneficio de Exoneración del Pasivo Insatisfecho, conocido como BEPI, que es el mecanismo que permite cancelar las deudas que no han podido pagarse.
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¿Qué es el BEPI?
La resolución judicial que perdona las deudas pendientes al deudor que cumple los requisitos legales. Gracias a él, la persona deja de estar obligada a pagar esas deudas y los acreedores no pueden volver a reclamarlas, ni judicial ni extrajudicialmente.
Es, en definitiva, el objetivo final de la Ley de la Segunda Oportunidad.
Tipos de exoneración de deudas
La ley contempla dos grandes modalidades de exoneración:
Exoneración total
Se cancelan la mayoría de las deudas de forma definitiva tras el procedimiento, sin necesidad de seguir pagando en el futuro.
Exoneración con plan de pagos
En algunos casos, se establece un plan de pagos que consiste en que durante un plazo determinado (normalmente hasta 5 años) se puede abonar una parte de la deuda que no se puede exonerar de manera inmediata.
¿Qué deudas se pueden cancelar con el BEPI?
La mayoría que una persona no ha podido pagar tras el procedimiento de la Ley de la Segunda Oportunidad. Su objetivo es liberar al deudor de cargas económicas que hacen inviable empezar de nuevo.
De forma general y siendo algo más concretos, permite cancelar deudas de carácter privado, entre las que se encuentran las más habituales en situaciones de sobreendeudamiento.
Deudas bancarias y financieras
Como préstamos, créditos, descubiertos, … Una vez concedido el BEPI, estas entidades no pueden seguir reclamando el pago ni incluir al deudor en ficheros de morosidad por esas ellas.
Deudas con financieras y empresas de recobro
Hay deudas que acaban en manos de empresas de recobro tras ser vendidas por los bancos. Estas también pueden cancelarse con independencia de cuántas veces hayan sido cedidas, porque el cambio de acreedor no afecta al derecho del deudor a solicitar la exoneración.
Avales y fianzas personales
Libera al deudor de las deudas asumidas como avalista o fiador, es decir, si una persona avala un préstamo y tiene que responder por él, esa deuda puede quedar exonerada si se cumplen los requisitos legales.
Un punto especialmente relevante en préstamos familiares o negocios compartidos.
Deudas derivadas de la actividad como autónomo
En el caso de autónomos y exautónomos, permite que la mala suerte empresarial no condene a una deuda perpetua.
Deudas por contratos y obligaciones civiles
También las deudas derivadas de contrato de alquiler, de suministros, de compras a plazos y de indemnizaciones, siempre y cuando no deriven de delitos.
¿Qué deudas NO se pueden cancelar con el BEPI?
Aunque sea una herramienta muy potente, también existen algunas deudas que la ley excluye total o parcialmente de la exoneración:
- Pensiones de alimentos, por ejemplo, a favor de hijos.
- Multas penales y responsabilidades civiles derivadas de delitos.
- Determinadas deudas públicas que superan los límites legalmente exonerables.
- Deudas contraídas de forma fraudulenta o de mala fe.
¿Y qué pasa con las deudas con Hacienda y la Seguridad Social?
Una de las grandes dudas habituales tiene que ver con las deudas públicas. Aunque no siempre se cancelan al 100 %, la Ley de la Segunda Oportunidad sí permite reducir de forma significativa este tipo de deudas, algo que antes no era posible, vamos, hasta hace poco eran prácticamente intocables.
Con la Ley de la Segunda Oportunidad tienes una herramienta legal pensada por si, pese a tus esfuerzos, no puedes salir de una situación de endeudamiento considerable. Siempre que cumplas con los requisitos que se solicitan, puedes dejar atrás las deudas y comenzar una nueva etapa sin ese lastre del pasado.
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Manuel Hernández García
Director y Socio Bufete Vilches Abogados
Letrado del Ilustre Colegio de Madrid 72.539








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