He heredado parte de una empresa, ¿qué debo hacer?

Heredar parte de una empresa no es lo mismo que heredar una vivienda. 

No solo porque hay números, socios y decisiones empresariales de por medio, sino porque la empresa normalmente sigue funcionando mientras se tramita la herencia.

Hay cuestiones en las que te ves involucrado que te pueden resultar confusas, como tu situación en la empresa a partir de ese momento y sus implicaciones legales. De hecho, igual no te habías preguntado si se podía heredar solo parte de una empresa.

¿Se puede heredar parte de una empresa?

Sí. 

Las participaciones sociales (en una sociedad limitada) y las acciones (en una sociedad anónima) forman parte del patrimonio de una persona y, como tal, se transmiten a sus herederos cuando fallece.

La base legal está en el Código Civil, que establece que la herencia comprende todos los bienes, derechos y obligaciones que no se extingan con la muerte. Como las participaciones y acciones no se extinguen, por lo que pasan a la herencia.

Ahora bien, no significa de golpe tener control sobre ella ni poder decidir libremente qué hacer con esa participación. Todo depende del tipo de sociedad, de los estatutos y de la situación que tenía el fallecido dentro de la empresa.

Cómo se heredan las participaciones o acciones sociales

Empecemos por recordar que no funciona igual que heredar otros bienes, como una vivienda o una cuenta bancaria. 

Al tratarse de derechos vinculados a una sociedad que sigue en funcionamiento, su transmisión está sujeta a ciertas reglas específicas. Entenderlos es fundamental para saber cuándo se adquiere realmente la condición de socio y los derechos que se adquieren al serlo.

Diferencia entre participaciones y acciones

Antes de nada, aclaremos este punto clave de una empresa que es esencial porque condiciona qué ocurre cuando fallece un socio.

Participaciones sociales: propias de las sociedades limitadas (SL). No cotizan en bolsa y su transmisión suele estar más limitada.

Acciones: propias de las sociedades anónimas (SA). Son, en general, más libremente transmisibles.

La transmisión por herencia

Cuando fallece el socio, sus participaciones o acciones pasan a formar parte de la herencia y los herederos no se convierten automáticamente en socios hasta que se acepta la herencia y se adjudican esos bienes en la escritura de partición.

Luego hay que tener en cuenta que en las sociedades limitadas, los estatutos pueden establecer ciertas restricciones a la entrada de herederos como socios y derechos de adquisición preferente a favor de los socios supervivientes o de la propia sociedad.

Incluso puede haber una obligación de pagar al heredero el valor de las participaciones en lugar de incorporarlo como socio.

Si no hay ninguna de estas previsiones estatutarias, se aplica la Ley de sociedades de capital, que permite la transmisión “mortis causa”, aunque con ciertos matices.

¿Qué es la transmisión “mortis causa”?

La que se produce como consecuencia del fallecimiento de una persona. En el caso de las participaciones o acciones de una empresa, significa que estos derechos pasan del socio fallecido a sus herederos como parte de la herencia.

No depende de la voluntad de los socios, sino de la ley y del testamento, aunque puede estar sujeta a las limitaciones que establezcan los estatutos sociales, especialmente en las sociedades limitadas. Hasta que la herencia se acepta y se adjudican las participaciones, estas pertenecen a la herencia y no directamente a una persona concreta.

Qué ocurre con la empresa mientras se tramita la herencia

Una de las mayores preocupaciones es qué pasa con todo lo referente a ella mientras la herencia no está resuelta.

¿La empresa sigue funcionando?

Sí.

El fallecimiento de un socio no paraliza la actividad de la sociedad. Sigue operando con normalidad, cumpliendo acuerdos y servicios, pagando empleados y tomando decisiones, tal y como si el fallecimiento no hubiera ocurrido.

¿Quién tiene el ejercicio de los derechos del socio fallecido?

Hasta que se adjudican las participaciones:

Los derechos económicos (dividendos) corresponden a la herencia.

Los derechos políticos (voto) suelen ejercerse por un representante de la comunidad hereditaria.

Esto es algo que, sobre todo en las empresas grandes o que están envueltas en algún conflicto previo, puede generar tensiones si hay varios herederos con intereses distintos.

Qué sucede si fallece el administrador de la empresa

La situación cambia y puede ser más delicada por un detalle muy importante: el cargo de administrador no se hereda.

Hablamos de un cargo personal y que no se transmite por herencia, así que, en caso de fallecimiento, se extingue automáticamente y la sociedad queda sin órgano de administración. Si no se actúa enseguida, la empresa puede quedar bloqueada legalmente.

Por otro lado, existe un segundo caso que hay que tener en cuenta: si había varios administradores, los restantes sí pueden seguir actuando, y no se produce el bloqueo anterior.

Qué ocurre si el administrador tenía la mayoría de las participaciones

Esta es una de las situaciones más complejas y habituales. 

Ese control que tenía el fallecido pasa a la herencia y los herederos, una vez adjudicadas las participaciones, pueden tener la mayoría en la junta.

Esto les permite, entre otras cosas, nombrar un nuevo administrador e influir decisivamente en la gestión de la empresa. Son casos en los que pueden surgir conflictos si hay desacuerdo entre ellos o entre los socios minoritarios o si, sencillamente, no tienes conocimientos empresariales y se ponen a tomar decisiones arriesgadas.

Por eso es tan importante actuar con asesoramiento legal desde el primer momento.

¿Pueden los herederos verse obligados a vender su parte?

Sí.

En algunos casos pueden verse obligados, aunque esto no ocurre sistemáticamente ni en todas las empresas. Todo depende del tipo de sociedad, de lo que establezcan los estatutos sociales y de la voluntad de los socios que continúan en la empresa.

El papel clave lo tienen los estatutos sociales

En las sociedades limitadas, es bastante habitual que los estatutos incluyan cláusulas para evitar la entrada de personas ajenas a la empresa, incluso cuando se trate de herederos. Con ellas se busca proteger la continuidad del negocio y el equilibrio entre socios.

Por ejemplo, los estatutos pueden prever que:

  • Los socios supervivientes tengan derecho preferente para comprar las participaciones heredadas.
  • Sea la propia sociedad la que adquiera esas participaciones para amortizarlas.
  • Los herederos no entren como socios y reciban a cambio una compensación económica.

Si estas previsiones existen y se han redactado correctamente, los herederos deben respetarlas, porque todo lo que se incluya en los estatutos tiene preferencia absoluta.

¿Qué ocurre si no hay cláusulas específicas?

Si los estatutos no dicen nada al respecto, se aplica la Ley de Sociedades de Capital, que permite que los herederos adquieran la condición de socios. En este caso, no pueden ser obligados a vender su parte solo por el hecho de haber heredado.

No obstante, incluso en esta situación, no es extraño que surjan conflictos que lleven a acuerdos de salida voluntaria o a procesos de negociación con los demás socios.

¿Es recomendable para un heredero vender o mantenerse como socio?

Depende del propio heredero, y es que, aunque legalmente pueda convertirse en socio, puede optar por vender su parte cuando no tiene intención de implicarse en la gestión de la empresa, o existe tensión previa con el resto en la que no quiere estar en medio, o sencillamente no tiene ningún interés de atender una empresa que, como cualquier otra, requiere decisiones constantes o aportaciones económicas.

Si has heredado o vas a heredar parte de una empresa, es fundamental que tengas en cuenta todo esto que te acabamos de exponer porque, en definitiva, no se trata solo de aceptar o rechazar, sino de saber cómo afecta a la sociedad, a los demás socios y a tu propio patrimonio.

Autor

Manuel Hernández García

Director y Socio Bufete Vilches Abogados

Letrado del Ilustre Colegio de Madrid 72.539

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