Incumplimiento de contrato: no todo está perdido (la ley actúa)

La firma de un contrato genera obligaciones para las partes que intervienen. Da igual que se trate de un contrato de alquiler, una compraventa, una reforma en casa o la prestación de un servicio profesional: cuando alguien no cumple lo pactado, estamos ante un incumplimiento contractual.

En estos casos, la ley pone a disposición de los afectados distintas vías para reclamar y proteger sus derechos. Así que no debes resignarte cuando alguien no ha hecho lo que debía y que se indicaba en ese contrato que firmasteis. Si ocurre, tienes salida legal.

¿Qué es un incumplimiento de contrato?

Existe, como hemos adelantado, cuando una de las partes no cumple total o parcialmente con lo que se comprometió en el contrato. No solo eso, también en los casos en los que lo hace de forma incorrecta, tardía o defectuosa.

Es decir, y esto es fundamental: no es necesario que el incumplimiento sea absoluto. También se considera incumplimiento cuando:

  • No se cumplen los plazos pactados.
  • Se cumple solo una parte del contrato.
  • El servicio o producto no es lo acordado.
  • Se incumplen obligaciones esenciales del acuerdo.

Por otro lado, un contrato puede ser escrito o verbal, aunque demostrar el incumplimiento es mucho más sencillo cuando existe un documento firmado, por lo que lo recomendaremos siempre.

Ahora veamos cada uno de manera más detallada.

Tipos de incumplimiento contractual

Antes de nada, aclarar que no todos los incumplimientos tienen la misma gravedad. Tanto la ley como los tribunales suelen distinguir entre distintos tipos, ya que de ello depende la solución legal más adecuada.

Incumplimiento total

Cuando la obligación no se cumple en absoluto. 

Un ejemplo muy típico es cuando se paga por un servicio que nunca llega a prestarse.

Incumplimiento parcial o defectuoso

Cuando el contrato se cumple, pero de forma incompleta o incorrecta. 

Imagina en este caso una obra de una vivienda que se realiza, pero con defectos graves o materiales distintos y de peor calidad a los hablados antes de empezar.

Incumplimiento esencial

Aquel que hace que el contrato pierda totalmente su sentido, porque ya no sirve para lo que se firmó.

Vamos a suponer que alquilas un local para abrir un negocio y el contrato establece que el local puede destinarse a actividad comercial.

Después de firmar y pagar, descubres que no tiene licencia ni cumple los requisitos legales para abrir al público. Aunque se te entregue el local, no puedes usarlo para lo que lo alquilaste. Es decir, frustra la finalidad del contrato, que era poder abrir el negocio.

La ley y el incumplimiento contractual

La normativa clave en estos casos la encontramos en el art. 1124 del Código Civil, que regula las consecuencias del incumplimiento en los contratos con obligaciones recíprocas (cuando ambas partes tienen obligaciones). Establece que, ante un incumplimiento, la parte perjudicada puede elegir entre exigir el cumplimiento o resolver el contrato.

Sea como sea, además, puede reclamar una indemnización por daños y perjuicios, si es que los hay.

Opciones ante un incumplimiento de contrato

Cuando la otra parte no cumple, no estás obligado a aguantarte. La ley te da dos alternativas, que tendrás que analizar en función del caso concreto.

  1. Exigir que se cumpla 

Esta opción consiste en obligar a la otra parte a cumplir exactamente lo pactado. Es lo más habitual cuando sigue teniendo sentido y el cumplimiento todavía es posible. 

Por ejemplo, si se trata de una entrega de algo que no se ha hecho (se obliga a que se realice), acabar un servicio contratado (esa reforma de la cocina que te dejaron a medias, que la terminen) y corregir un trabajo mal ejecutado (esa misma cocina que está terminada, pero una auténtica “chapuza”, pues que la hagan bien).

En estos casos, además del cumplimiento, se puede reclamar una indemnización por los daños y perjuicios causados por el retraso o el incumplimiento previo.

  1. Resolver el contrato

Implica dar por terminado el contrato, liberando a ambas partes de seguir cumpliendo sus obligaciones, y es la mejor opción cuando el incumplimiento es grave, el contrato ha perdido su utilidad y cuando ya no tiene sentido seguir esperando el cumplimiento.

 

Al resolver el contrato, se puede exigir que las partes se devuelva lo recibido y, además, como en el caso anterior, reclamar una indemnización por los daños y perjuicios sufridos.

¿Qué ocurre si ambas partes incumplen?

A veces pasa que ambas partes incumplen alguna de sus obligaciones. Esto no impide reclamar, pero lo complica un poco. Entonces los tribunales valoran tres aspectos:

Quién incumplió primero.

Si el incumplimiento es grave o leve.

Si existe relación entre ambos incumplimientos.

Por eso es necesario estudiar el contrato y la conducta de cada parte antes de iniciar cualquier acción legal.

Daños y perjuicios: qué se puede reclamar

Tanto si se opta por el cumplimiento como por la resolución del contrato, el art. 1124 del Código Civil permite reclamarlos, y se puede incluir:

El daño emergente

Esto es la pérdida económica directa sufrida. Por ejemplo, dinero pagado, gastos adicionales o costes derivados del incumplimiento.

El lucro cesante

Es la ganancia que se ha dejado de obtener como consecuencia del incumplimiento. Por ejemplo, ingresos que no se pudieron conseguir porque el contrato no se cumplió.

Un punto muy importante: para reclamar daños y perjuicios es necesario acreditarlos, es decir, demostrar su existencia y que existe una relación directa con el incumplimiento (que ese daño o perjuicio es consecuencia directa de no cumplir lo firmado).

¿Qué plazo tengo para reclamar un incumplimiento contractual?

Pues depende del tipo de contrato y de la acción que se realice, pero con carácter general, este tipo de reclamación prescribe a los cinco años (art. 1964 del Código Civil). De ahí lo esencial de no dejar pasar el tiempo, ya que una vez prescrito no podrás reclamar judicialmente, aunque el incumplimiento sea evidente.

Importancia de revisar el contrato

Antes de reclamar, es imprescindible analizar el contenido del contrato, ya que muchos incluyen cláusulas específicas sobre penalizaciones, plazos, indemnizaciones o de cómo resolver los conflictos que pueden surgir.

 

Estar pendiente de si existen es justo lo que puede solucionar muchos problemas y darte la salida decisiva en la estrategia legal a seguir.

El incumplimiento contractual no es solo una molestia: es una situación que la ley contempla y protege.

Actuar a tiempo y con conocimiento es lo más importante cuando te enfrentas a una situación de este tipo. Ante cualquier duda, lo más recomendable es buscar asesoramiento legal especializado que te ayude a tomar la mejor decisión y te acompañe en cada paso.

Autor

Manuel Hernández García

Director y Socio Bufete Vilches Abogados

Letrado del Ilustre Colegio de Madrid 72.539

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