• _2019-01-02

Derecho al honor en Internet


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Internet es una herramienta tremendamente poderosa, y al tiempo sigue siendo relativamente nueva y desconocida para la mayoría. Curioso cuando hablamos de una tecnología que va camino del medio siglo de existencia. Lo cierto es que con la globalización de este medio y que todo el mundo lo pude usar fácilmente. Con la falsa sensación de anonimato que desprende su uso. Y nuestra creencia de que esto solo lo leen nuestros “amigos”, los insultos en la red son una constante. El derecho al honor en Internet está en peligro constante. Desconocer todo lo que es delito en Internet no nos salvará de estar delinquiendo. Hoy hablamos de cómo podemos defender nuestro derecho al honor en Internet.

Qué es Internet

Lo cierto es que Internet es un medio de transmisión sobre el que corre lo que se llama WWW, World Wide Web. Que es lo que estamos manejando en este momento, tanto nosotros con este texto como tú que lo estás leyendo. La WWW es un desarrollo que data de los años noventa del siglo veinte. Sobre ella corren muchos y diversos servicios, el correo SMTP, mensajería intántanea, servicios de telefonía, conversaciones en línea… Desde el año mil novecientos noventa y cinco a la actualidad el uso de Internet se multiplicó. En 2015 ya casi la tercera parte de la población mundial lo usaba. A esta realidad no han escapado los medios tradicionales de comunicación, e incluso los impresos ya están adaptados, a su manera, al mundo Web.

En estos más de veinte años de globalización del uso de Internet han surgido otras herramientas. Hablamos de las redes sociales, en dos mil cuatro se lanza la primera versión de Facebook. Cuatro años después está disponible la versión en Español. Twitter aparece en la segunda mitad del año dos mil seis. E Instagram fue lanzada en el año dos mil diez. Hablamos de tres de las más conocidas, pero hay muchas más. Veteranas como Myspace, Tuenti, Flickr, Tumblr, Snapchat…

Hablamos de herramientas que no llegan a los veinte años de antigüedad y que son usadas por millones de personas. Estas herramientas han sobrepasado su dimensión social. Ahora son lugares donde se manipula políticamente, con impacto en las decisiones criticas de los países. Estas redes pueden aupar a la presidencia de una potencia mundial. Pueden decantar el sí o el no a romper con socios geo-políticos… En definitiva al tiempo de poder hacer cosas maravillosas, puede ser usada para el mal en todas sus formas. Ni más ni menos que un perfecto reflejo de la sociedad. Pero con un “problema” añadido, la inmediatez y su capacidad de extenderse sin control. Al final está en manos del ser humano usarla bien, y eso influye en el derecho al honor en Internet de todos nosotros. Podemos respetar ese derecho del resto o no. Siempre nos quedarán los Tribunales para defenderlo.

Derecho al honor en Internet

Cuando nos preguntan si se tiene derecho a defender el derecho al honor en Internet la respuesta es clara y rotunda. Sí, por supuesto, ¿qué hace diferente a Internet del mundo real? Nada de nada. Los insultos e injurias en la calle o en redes sociales se tratan penalmente del mismo modo. E incluso en Internet tienen el agravante de la “audiencia”, la “publicidad” y el “alcance” de esos insultos e injurias. El daño a la víctima es potencialmente mayor y más devastador. Vamos a recordar algunos conceptos…

Derecho al honor, pero ¿qué es?

Todas las personas, todas, tenemos derecho a mantener nuestra propia dignidad. Esta dignidad la conforman muchas esferas, desde el prestigio social, el buen nombre, nuestra reputación… Son cuestiones que no se deben tomar a la ligera. Ese derecho puede ser atacado de diferentes formas. Desacreditando en parte o totalmente esas esferas que componen nuestro yo publico. Pueden atacarnos por medio de la palabra ya sea hablada o escrita. Usando publicaciones que buscan desacreditarnos en algunas de esas esferas. No solo la palabra, ahora se puede usar la imagen para conseguir el mismo fin.

Evidentemente para que realmente se entienda mancillado nuestro honor no vale cualquier minucia. Puedes intentar defenderlo si quieres pero los Tribunales te pondrán en tu sitio. La afrenta debe tener una gravedad importante y que la difusión de la misma sea considerable. Esto último en Internet es más sencillo de lo que parece. Sin pretenderlo podemos llegar a miles de personas. Es el algoritmo amigo. Y ojo recordemos que no solo las personas físicas tienen derecho al honor. Exacto las personas jurídicas también lo tienen. Así que podría parecer una buena idea soltar en Facebook toda esa bilis contra tu ex-empresa… Pero solo era buena idea en tu cabeza amigo mío, cuando lo soltaste no pensaste en el efecto viral de tu publicación, y menos en sus consecuencias…

Nuevas tecnologías y el derecho al honor

Entre que no las sabemos usar del todo bien. Añadimos el efecto viral que no buscamos. Y que casi nunca medimos el alcance de lo que decimos, y encima por escrito todo suena peor. Todo esto crea un cóctel de un final impredecible. Desde comentarios en un Post en una Web, en nuestro propio espacio personal de Blog. Y por supuesto las redes sociales, ese lugar donde se vacían los más bajos instintos. Sin pretenderlo o sí podemos estar difamando a terceros. Dañando su derecho al honor. Y ojo no nos va a salvar el que no pretendíamos, no sabíamos, nada de nada. Desde imputar falsos actos delictivos a terceros. Insultar y menoscabar la fama de una persona, sea de nuestro círculo o no. Estos son los casos más comunes en los que debemos defender nuestro derecho al honro en Internet.

Y sí en muchas ocasiones se intenta desde la parte que ofende esgrimir otro sacrosanto derecho. Contraponiendo dos derechos fundamentales. El derecho a la libertad de expresión, frente al derecho al honor. Pero, ¿prevalece uno sobre otro? Ambos están en el mismo plano, los recoge nuestra Constitución. Así que cada caso se debe estudiar por separado para saber si se ha sobrepasado el derecho de libertad de expresión, al ser injurioso o vejatorio en su uso. O si por el contrario la piel fina es del presunto ofendido, y los comentarios o publicaciones no son injuriosas ni vejatorias. Debemos ser conscientes de que bordeamos cuando no rebasamos la comisión de delitos al vulnerar el derecho al honor de una persona. Cometeríamos el delito de calumnias si por ejemplo estamos imputando a un tercero un delito que sabemos no es cierto. El delito de injurias sería cometido al difamar a esa persona.

¿Cómo podemos defender nuestro derecho al honor en Internet? Tenemos dos caminos, podemos intentar solucionarlo al margen de procedimientos judiciales. Sería algo que debemos explorar sobre todo en casos en los que el que nos ofende es una persona que conocemos. Le requeriremos que retire las publicaciones en las que vulnera nuestro derecho al honor. Pidiendo al tiempo que en el mismo medio se retracte públicamente de esas afirmaciones. Al tiempo debemos requerir al prestador de servicios donde se han vertido las difamaciones que estas sean retiradas. Cuando la solución dialogada y extra-judicial no funciona… Deberemos reclamar judicialmente, usando o la vía penal para injurias y calumnias, o la vía civil con la correspondiente demanda.

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