NOTICIAS INEXACTAS Y GOOGLE

En nuestro Blog ya hemos hablado del Derecho al Olvido en alguna ocasión. Y del derecho al olvido y Google, hoy volvemos a hacerlo por otro motivo. Volvemos a tratar el tema por una sentencia judicial del Tribunal Supremo. Es una sentencia que fija doctrina respecto del llamado derecho al olvido. En relación con las noticias inexactas. En esta ocasión se trataba de abordar una decisión de la Agencia Española de Protección de Datos. Esta decisión indicaba a Google la necesidad de borrar enlaces a una noticia. Se trataba de una noticia en la que se indicaba que un jefe forestal de la Xunta de Galicia había sido “pillado” cazando en una zona donde la caza estaba prohibida.

Olvido digital y Google

Sin lugar a dudas el mejor modo de encontrar algo en Internet es buscándolo en Google. Si no te encuentras en Google es como si no existieras digitalmente hablando. De ahí que todas las noticias relacionadas con el derecho al olvido en Internet tengan a este buscador como protagonista. Las personas que se sienten afectadas en lo relativo a este derecho señalan a Google como responsable de borrar los enlaces de forma que nadie pueda llegar a ellos por el buscador. Es una medida a medias pues en pocas ocasiones se va a borrar la información a cada una de las páginas en las que se encuentra. Dándose la curiosidad de que la información no sea accesible por el buscador, pero siga manteniéndose en la Web.

Noticias inexactas y Google

La novedad en esta ocasión es que el Supremo se refiere a noticias inexactas. El Tribunal Supremos avala que se puedan borrar los enlaces a noticias inexactas. Contenido incorrecto que pueda afectar al honor, imagen o intimidad de un particular. La condición es que la certeza de esas noticias inexactas haya sido recogida en una sentencia judicial. Así que sin sentencia el derecho al olvido no estaría reconocido judicialmente. Eso sí, el grupos de expertos que Google tiene para solventar estos asuntos tendrá la última palabra para eliminar los enlaces a las noticias inexactas. Siempre y cuando el afectado por las mismas lo solicite a la empresa.

Noticias inexactas de 2010

El asunto que sirve para fijar doctrina al Supremo es del verano de dos mil diez. Una noticia llega a los medios de comunicación. Un jefe forestal de la Xunta de Galicia en Ourense es sancionado por cazador furtivo. Obviamente la noticia corrió como un reguero de pólvora. En la información se indicaba que un técnico forestal había sido sorprendido cazando en una zona prohibida junto a otras dos personas. Dos agentes forestales sorprendieron a los cazadores, y hubo amenazas, contaba la noticia usando las escopetas de caza. Finalmente acudió el Seprona que denunció a los tres cazadores. Posteriormente fueron expulsados de la sociedad de caza a la que pertenecían.

Pues bien posteriormente el Tribunal Superior de Galicia anuló las sanciones. La anulación de las sanciones lo fue por una cuestión de error en plazos de notificación. Pero al tiempo en la sentencia se consideraba que la batida había sido autorizada. Con esta sentencia en la mano el damnificado se persono en Google y pidió que se retirarán los enlaces a la noticia. En un primer intento Google rechazo la petición. Con las mismas el afectado acudió a la Agencia Española de Protección de Datos. Este organismo consideró que el afectado tenía razón.  Pidiendo a Google que retirase los enlaces a la noticia. De nuevo Google no dio su brazo a torcer. El asunto llegó a la Audiencia Nacional, que entendió que estábamos ante un caso de noticias inexactas y resolvió a favor del afectado. Ante esta resolución de la Audiencia Nacional Google recurrió al Tribunal Supremo.

Sentencia del SupremoEl recurso del buscador al Supremo no salio como ellos pensaban y sí como parecía que todo indicaba. El Tribunal Supremo avala y confirma el fallo de la Audiencia Nacional. En la sentencia se indica que hay que garantizar el derecho al olvido digital en supuestos de noticias inexactas. Cuando la información que se localiza y se obtiene por motores de búsqueda es inexacta y esas inexactitudes afectan a lo sustancial de la noticia, se debe optar por eliminar los enlaces. Como en este caso el Supremo entiende que hay que amparar primero el derecho a la protección de datos personales del afectado. Anteponiendo ese derecho al de la información que esgrimía el buscador. Para el Tribunal la tutela del derecho a la información:

“no puede suponer vaciar de contenido la protección debida del derecho a la intimidad personal y a la propia imagen, así como el derecho a la protección de datos personales, cuando resulten afectados significativamente por la divulgación de noticias”.

Derecho al honor en internet

Internet es una herramienta tremendamente poderosa, y al tiempo sigue siendo relativamente nueva y desconocida para la mayoría. Curioso cuando hablamos de una tecnología que va camino del medio siglo de existencia. Lo cierto es que con la globalización de este medio y que todo el mundo lo pude usar fácilmente. Con la falsa sensación de anonimato que desprende su uso. Y nuestra creencia de que esto solo lo leen nuestros “amigos”, los insultos en la red son una constante. El derecho al honor en Internet está en peligro constante. Desconocer todo lo que es delito en Internet no nos salvará de estar delinquiendo. Hoy hablamos de cómo podemos defender nuestro derecho al honor en Internet.

Qué es Internet

Lo cierto es que Internet es un medio de transmisión sobre el que corre lo que se llama WWW, World Wide Web. Que es lo que estamos manejando en este momento, tanto nosotros con este texto como tú que lo estás leyendo. La WWW es un desarrollo que data de los años noventa del siglo veinte. Sobre ella corren muchos y diversos servicios, el correo SMTP, mensajería intántanea, servicios de telefonía, conversaciones en línea… Desde el año mil novecientos noventa y cinco a la actualidad el uso de Internet se multiplicó. En 2015 ya casi la tercera parte de la población mundial lo usaba. A esta realidad no han escapado los medios tradicionales de comunicación, e incluso los impresos ya están adaptados, a su manera, al mundo Web.

En estos más de veinte años de globalización del uso de Internet han surgido otras herramientas. Hablamos de las redes sociales, en dos mil cuatro se lanza la primera versión de Facebook. Cuatro años después está disponible la versión en Español. Twitter aparece en la segunda mitad del año dos mil seis. E Instagram fue lanzada en el año dos mil diez. Hablamos de tres de las más conocidas, pero hay muchas más. Veteranas como Myspace, Tuenti, Flickr, Tumblr, Snapchat…

Hablamos de herramientas que no llegan a los veinte años de antigüedad y que son usadas por millones de personas. Estas herramientas han sobrepasado su dimensión social. Ahora son lugares donde se manipula políticamente, con impacto en las decisiones criticas de los países. Estas redes pueden aupar a la presidencia de una potencia mundial. Pueden decantar el sí o el no a romper con socios geo-políticos… En definitiva al tiempo de poder hacer cosas maravillosas, puede ser usada para el mal en todas sus formas. Ni más ni menos que un perfecto reflejo de la sociedad. Pero con un “problema” añadido, la inmediatez y su capacidad de extenderse sin control. Al final está en manos del ser humano usarla bien, y eso influye en el derecho al honor en Internet de todos nosotros. Podemos respetar ese derecho del resto o no. Siempre nos quedarán los Tribunales para defenderlo.

Derecho al honor en Internet

Cuando nos preguntan si se tiene derecho a defender el derecho al honor en Internet la respuesta es clara y rotunda. Sí, por supuesto, ¿qué hace diferente a Internet del mundo real? Nada de nada. Los insultos e injurias en la calle o en redes sociales se tratan penalmente del mismo modo. E incluso en Internet tienen el agravante de la “audiencia”, la “publicidad” y el “alcance” de esos insultos e injurias. El daño a la víctima es potencialmente mayor y más devastador. Vamos a recordar algunos conceptos…

Derecho al honor, pero ¿qué es?

Todas las personas, todas, tenemos derecho a mantener nuestra propia dignidad. Esta dignidad la conforman muchas esferas, desde el prestigio social, el buen nombre, nuestra reputación… Son cuestiones que no se deben tomar a la ligera. Ese derecho puede ser atacado de diferentes formas. Desacreditando en parte o totalmente esas esferas que componen nuestro yo publico. Pueden atacarnos por medio de la palabra ya sea hablada o escrita. Usando publicaciones que buscan desacreditarnos en algunas de esas esferas. No solo la palabra, ahora se puede usar la imagen para conseguir el mismo fin.

Evidentemente para que realmente se entienda mancillado nuestro honor no vale cualquier minucia. Puedes intentar defenderlo si quieres pero los Tribunales te pondrán en tu sitio. La afrenta debe tener una gravedad importante y que la difusión de la misma sea considerable. Esto último en Internet es más sencillo de lo que parece. Sin pretenderlo podemos llegar a miles de personas. Es el algoritmo amigo. Y ojo recordemos que no solo las personas físicas tienen derecho al honor. Exacto las personas jurídicas también lo tienen. Así que podría parecer una buena idea soltar en Facebook toda esa bilis contra tu ex-empresa… Pero solo era buena idea en tu cabeza amigo mío, cuando lo soltaste no pensaste en el efecto viral de tu publicación, y menos en sus consecuencias…

Nuevas tecnologías y el derecho al honor

Entre que no las sabemos usar del todo bien. Añadimos el efecto viral que no buscamos. Y que casi nunca medimos el alcance de lo que decimos, y encima por escrito todo suena peor. Todo esto crea un cóctel de un final impredecible. Desde comentarios en un Post en una Web, en nuestro propio espacio personal de Blog. Y por supuesto las redes sociales, ese lugar donde se vacían los más bajos instintos. Sin pretenderlo o sí podemos estar difamando a terceros. Dañando su derecho al honor. Y ojo no nos va a salvar el que no pretendíamos, no sabíamos, nada de nada. Desde imputar falsos actos delictivos a terceros. Insultar y menoscabar la fama de una persona, sea de nuestro círculo o no. Estos son los casos más comunes en los que debemos defender nuestro derecho al honro en Internet.

Y sí en muchas ocasiones se intenta desde la parte que ofende esgrimir otro sacrosanto derecho. Contraponiendo dos derechos fundamentales. El derecho a la libertad de expresión, frente al derecho al honor. Pero, ¿prevalece uno sobre otro? Ambos están en el mismo plano, los recoge nuestra Constitución. Así que cada caso se debe estudiar por separado para saber si se ha sobrepasado el derecho de libertad de expresión, al ser injurioso o vejatorio en su uso. O si por el contrario la piel fina es del presunto ofendido, y los comentarios o publicaciones no son injuriosas ni vejatorias. Debemos ser conscientes de que bordeamos cuando no rebasamos la comisión de delitos al vulnerar el derecho al honor de una persona. Cometeríamos el delito de calumnias si por ejemplo estamos imputando a un tercero un delito que sabemos no es cierto. El delito de injurias sería cometido al difamar a esa persona.

¿Cómo podemos defender nuestro derecho al honor en Internet? Tenemos dos caminos, podemos intentar solucionarlo al margen de procedimientos judiciales. Sería algo que debemos explorar sobre todo en casos en los que el que nos ofende es una persona que conocemos. Le requeriremos que retire las publicaciones en las que vulnera nuestro derecho al honor. Pidiendo al tiempo que en el mismo medio se retracte públicamente de esas afirmaciones. Al tiempo debemos requerir al prestador de servicios donde se han vertido las difamaciones que estas sean retiradas. Cuando la solución dialogada y extra-judicial no funciona… Deberemos reclamar judicialmente, usando o la vía penal para injurias y calumnias, o la vía civil con la correspondiente demanda.

RGPD, 25 de mayo entrada en vigor

A finales del 2017 os hablamos del «nuevo Reglamento general de Protección de Datos«, y el próximo día 25 de mayo ya entra en vigor el famoso RGPD. Seguramente en estos días estáis recibiendo infinidad de correos. En los que las distintas empresas os cuentan que se han puesto al día con el nuevo RGPD. Os hablarán de las nuevas políticas de privacidad que han modificado. Se os pedirá que aceptéis las mismas para seguir recibiendo la información, comercial y no comercial que hasta la fecha os han enviado. Sin ir más lejos nosotros mismos procederemos a hacer algo similar con los suscriptores de nuestras entradas y Newsletter. Algún Webmaster ha señalado el 25 de mayo como el nuevo fin del mundo. Es para tanto o exageran, vamos a ver algunas claves del RGPD.

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Phising, riesgo en el correo electrónico

Las nuevas tecnologías y en concreto Internet son un caldo de cultivo para formas delictivas. Algunas llevan ya mucho tiempo con nosotros y desde el despacho dentro del area de abogados penalistas sabemos que muchas se emplean en tecnologías que ya son de uso cotidiano para todos. Es el caso del correo electrónico y del Phising. Hoy hablamos de este delito cibernético su modo de operar. Los daños que causa y la forma de evitar el Phising. En el Blog ya nos hemos acercado a los delitos informáticos y su encuadre en el Código Penal. Entre ellos hemos hablado de la suplantación de identidad.

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Acceso ilícito a sistemas informáticos

En nuestra sociedad ya profundamente informatizada los delitos informáticos están al orden del día. Por ejemplo el acceso ilícito a sistemas informáticos, un delito que fue plasmado en la última reforma del Código Penal. En esa reforma tres delitos informáticos fueron afectados por esa reforma. La intrusión informática, contemplada en el Artículo 197.3 del citado Código. La estafa informática y daños informáticos, incluidos en los Artículos 248 y 264 del Código Penal. Cuando hablamos de acceso ilícito a sistemas informáticos, nos referimos a la intrusión informática. De ella vamos a hablar hoy. En los últimos tiempos en nuestra labor como abogados penalistas, los delitos informáticos han tomado una relevancia indudable.

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Reglamento general de Protección de Datos

Seguramente en estos últimos días de 2017 y los primeros meses de 2018, leeremos y oiremos hablar mucho del «nuevo Reglamento general de Protección de Datos». Lo cierto es que llamarlo «nuevo» es un poco contradictorio. Porque este reglamento publicado por el Parlamento y el Consejo Europeo, data del 27 de abril de 2016. Aunque es cierto que el reglamento entraba en vigor a los veinte días de su publicación, no es menos cierto que hasta el 25 de mayo de 2018 no será aplicable.

El tema de la protección de datos es complejo, y con el auge de las tecnologías de la comunicación todo va mucho más rápido que la burocracia. Así ese desfase entre la publicación y la aplicación de la norma, debía servir para que Gobiernos, Instituciones y grandes Corporaciones se pusiesen al día. Sobre protección de datos hemos hablado en ocasiones en el Blog. Desde el torpe intento de «controlar las cookies», hasta el derecho al olvido. Cuestiones todas ellas relacionadas con los datos que fluyen por las redes.

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Rechazan derecho al olvido

En una reciente resolución del Tribunal Supremo los magistrados rechazan derecho al olvido en el caso de una persona absuelta en un juicio por doble asesinato. Recalcamos que esta persona fue absuelta en un juicio, y que su pretensión tenía que ver con una publicación de un periódico acerca de esa absolución. El asunto del derecho al olvido en Internet, es un tema ya tratado en nuestro Blog, desde el area de delitos en la red,  en un par de ocasiones. La primera vez hablamos de la sentencia del Tribunal Europeo dando la razón a España. Esa sentencia se refería a la necesidad de que los motores de búsqueda, en especial Google, implementasen las medidas necesarias para el derecho al olvido en Internet. La segunda ocasión fue con motivo de otra sentencia del Tribunal Supremo. En aquella ocasión los demandantes de esa «protección» eran unas personas relacionadas con el tráfico de drogas en los ochenta. En aquella ocasión aceptaron y rechazaron al tiempo las pretensiones de esas personas.

Derecho al olvido, qué hacer

Desde aquella primera sentencia del Tribunal Europeo, la protección al derecho al olvido es una realidad. Cualquier ciudadano que quiera que no se indexen ciertos resultados relacionados con su persona, pueden dirigirse a los buscadores. Ellos deben retirar los enlacen si esa información no tiene vigencia y perjudica al interesado. Recordemos que esto lo excluye de resultados de búsqueda, no significa que desaparecen de Internet. Si lo que queremos es que desaparezcan por completo, debemos dirigirnos a quien tiene en sus servidores esa información y requerir su borrado. Pero obviamente y tal como se indicaba en la sentencia del Tribunal Europeo, esto significa un choque de intereses. Por un lado el derecho de los usuarios de Internet a conocer la información y los derechos fundamentales del afectado. El equilibrio es complicado, y cuando ambas partes no se ponen de acuerdo, nos vemos abocados a procesos judiciales.

Ese equilibrio entre ambos derechos es complicado. Dependerá en gran medida del «papel» público o no del afectado. De la naturaleza de la información que se quiera eliminar. Por supuesto de su veracidad o falsedad. Así que sí, podemos pedir la eliminación de los enlaces que nos perjudican y ya no tienen razón en el tiempo. Para ello se nos da la opción de ir a por quién facilita esos resultado de no bastarnos esa medida, ya deberemos ir a quién ha compartido esa información. Algo sin duda más complejo. Si precisas de que tu derecho al olvido sea reconocido. Si los buscadores te rechazan derecho al olvido. Puedes contactar con el despacho para que te asesoremos en los pasos a dar. Usa el siguiente formulario de contacto.

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La anterior sentencia del Supremo

Como ya decíamos la anterior sentencia del Supremo de la que hablamos daba la razón a medias a los afectados. Por un lado accedía a la pretensión de los afectados, para que los responsables de las hemerotecas implementasen las medidas para no indexar la información obsoleta. Esto es que usaran las instrucciones «noindex» en esas publicaciones. Lo que no aceptó el Tribunal en aquella ocasión fue el borrado de los nombres y apellidos de los afectados. Consideraba el alto tribunal que ello sería una restricción excesiva del derecho a la libertad de información. En ocasiones mantener el equilibrio entre derechos supone que se nos de la razón a medias.

Rechazan derecho al olvido

En el caso que nos ocupa en esta ocasión hablamos de la información acerca de un juicio. El juicio celebrado con tribunal del jurado, da la absolución a la persona juzgada en un caso de doble asesinato. Un periódico publica el artículo dando la información del juicio y que el acusado fue absuelto. Para hacerlo se valen de una fotografía realizada legalmente en el juicio. En ningún caso indican en la noticia ni el nombre, ni los apellidos del afectado. Este demanda al periódico y a sus redactores «por el daño moral» sufrido. Pidiendo ciento veintidós mil euros, así como la retirada de los archivos tanto de los buscadores, como de las redes sociales.

Primera instancia

En primera instancia se desestima la demanda. Pues se considera que no hay intromisión en los derechos fundamentales al honor y la propia imagen, esgrimidos en la demanda. Del mismo modo la sección 11ª de la Audiencia Provincial de Valencia, desestima el recurso de apelación presentado por el demandante. Entendiendo que debe prevalecer la libertad de información.

Recurso ante el Supremo

El demandante culmina los procesos con el recurso ante el Supremo. Este tampoco le da la razón. La Sala Primera del alto Tribunal entiende que la actuación de los demandados se legitima en el ejercicio de la libertad de información. La información ofrecida y publicada era veraz. Con datos de la investigación tanto policial como judicial. Con fuentes fiables e identificadas perfectamente. Así como recogiendo las declaraciones de la fiscalía del caso. Además el caso fue de gran impacto en la opinión pública, lo que confirma la necesidad de la información. En ningún caso se usaron términos que pudiesen ofender al demandante.

La Sala tampoco advierte intromisión ilegítima en el derecho del honor del afectado. Tampoco accede a considerar que exista vulneración a la propia imagen al publicar la foto del demandante durante el juicio. Sobre este particular recalca dos extremos, para tomar la fotografía tenían permiso del presidente del tribunal. Y es una información gráfica veraz y de interés público. Se tomaron ejerciendo el derecho a la libertad de información.

Acerca del derecho al olvido

Otro de los puntos que el demandante solicitaba era el derecho al olvido. Su intención era la retirada de la información del juicio, junto a su imagen. Solicitaba la retirada tanto en buscadores como en redes sociales. La Sala entiende que no había lugar a tal pretensión. Pues no encajaba en los supuestos que la jurisprudencia contiene en la actualidad. Considera que el responsable de la hemeroteca en la que se encuentra esa información, ha respetado la normativa sobre datos personales. Al obviar el nombre y apellidos del demandante, en ningún caso se podrán dar resultados de búsquedas sobre la información al usar el nombre y apellidos del demandante. La noticia está originalmente en la versión digital de Internet. Pero no se puede relacionar con el nombre o apellidos del demandante.

Otro de los requisitos para acceder al derecho al olvido digital es el de la desaparición del interés público. Entiende el tribunal que no se da tampoco en este caso. Si bien es cierto que los hechos datan del año 1997, la información es del año 2012 fecha del juicio. Dada la extraordinaria gravedad de los hechos juzgados, dos asesinatos y al impacto social, y que la demanda se presenta a los dos años de celebrado el juicio, no se puede aceptar el olvido digital.

Derecho al olvido

Hace un par de años hablamos del derecho al olvido, a raíz de una resolución del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, en ella se le daba la razón a España frente a una controversia frente a los buscadores de Internet, aunque el foco de las miradas y la atención se lo llevó Google, lo cierto es que afecta a todos los buscadores de Internet, en suma venía a decir que los buscadores ha de retirar aquellos enlaces a publicaciones referentes a ciudadanos que habiendo sido publicadas en el pasado ahora no fuesen relevantes y además les causaren menoscabo, bien antes de nada debemos aclarar que nos del todo así, en realidad ni Google ni el resto de los buscadores «borran esos enlaces», lo que hacen es no mostrarlos en sus resultados de búsquedas, pues la resolución no entraba en el fondo del asunto, las publicaciones en medios de comunicación de Internet seguirán ahí aunque no se muestren en las búsquedas.

A finales de año el Tribunal Supremo reconocía el derecho al olvido de un par de personas que en los años ochenta fueron condenados por unos hechos relacionados con el tráfico de drogas, y en la actualidad han rehecho sus vidas, y tienen una re-inserción social más que suficientemente arraigada. Hoy vamos a hablar del derecho al olvido, en el Bufete hemos tratado ya bastantes casos de este tipo y si alguno de vosotros está en una situación similar nuestros abogados civiles se ofrecen para ayudaros en ello, podéis hacerlo mediante el uso de los medios que tenemos disponibles, el chat online de la esquina derecha, en nuestra página de contacto de la web, o si lo preferís en el teléfono 91 575 90 82 , nuestro compromiso es daros el mejor trato y asesoramiento posible.

¿Qué es el derecho al olvido?

El derecho al olvido es aquel derecho que tenemos como individuos de pedir el borrado de un dato personal, de bloquear el acceso al mismo o suprimir aquellas informaciones personales que estando ya obsoletas pueden afectar al desarrollo de cualquiera de nuestros derechos fundamentales, esos datos o información puede que ya no sean relevantes para nuestra vida y actividad actual, o que directamente surtan un efecto nocivo en nuestro desarrollo personal. Este derecho tiene conexiones con otros conceptos, algunos más o menos novedosos como el Habeas Data o la protección de los datos personales, al tiempo que en la mayoría de las ocasiones choca con otros derechos fundamentales como son la libertad de expresión o el derecho a la información.

Podríamos pensar que es una cosa nueva, y que todo tiene que ver con la presencia brutal de Internet en nuestras vidas, pero no es así los primeros casos en los que se habla de derecho al olvido, están relacionados con esos famosos ficheros de morosos de las entidades financieras, es en ese área donde se empieza a tratar ese derecho de los individuos a poder borrar cierta información que en el momento actual carece de relevancia pero que puede dañar y menoscabar tanto su imagen como su vida. En España es en la LOPD, Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal, donde se legisla sobre esos ficheros y se indica cuando caducan o deben caducar, los datos ahí recogidos.

Derecho al olvido: habeas data

Bien el conocido como habeas data, es una acción que pueden ejercer los individuos, personas físicas o jurídicas, con el fin de que se proceda al borrado o corrección de datos que estén incluidos en algún fichero, tanto público como privado, bien sea en fichero de tipo informático o no, por lo general en los registros de datos por medio de formularios es parte de la letra pequeña, que suele decir que en el tratamiento de los datos que damos a un tercero está incluida la posibilidad de retracto de los mismos, es decir que en un momento dado nos demos de baja del fichero en el que se incluyeron dichos datos. Este procedimiento también sirve para exigir al titular del fichero que nos facilite qué información está incluida en el mismo, y a raíz de ella procedamos a pedir su borrado o corrección. Por lo general casi todas las Constituciones de los denominados Estados de Derecho, recogen esta figura con este u otro nombre, en España esta posibilidad está recogida en la anteriormente citada Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal, y después de las correcciones a la misma fruto de una sentencia del Tribunal Constitucional de 30 de noviembre, sentencia 292/2000, en la que se protegía más aún este derecho ante algunas lagunas e incoherencias del texto inicial, esta sentencia fue fruto de un recurso del Defensor del Pueblo, figura de la que algún día hablaremos en este Blog.

La Agencia Española de Protección de Datos

Para gestionar toda esta materia relacionada con la protección de datos, y la aplicación de la LOPD, existe la Agencia Española de Protección de Datos, AEPD. Esta agencia es un ente de derecho público, que ostenta su propia personalidad jurídica y es completamente independiente del Estado en el ejercicio de las funciones que tiene asignadas. Como ya hemos dicho la fundamental es que deben vigilar el cumplimiento de la LOPD, velando porque los responsables de los ficheros cumplan lo recogido en la misma, que al fin y al cabo es la protección de los datos recogidos de todos los ciudadanos, y que viene amparado en el Artículo 18 de la Constitución Española. Al tiempo existen en España dos agencias autonómicas, una en el País Vasco y otra en Cataluña, que solo pueden actuar en los ficheros inscritos dentro de sus límites geográficos.

Tribunal Supremo: sentencia derecho al olvido

No queremos olvidarnos del motivo de esta entrada, no es otro que una sentencia del Tribunal Supremo de 15 de Octubre de 2015, en el que la Sala de lo Civil del citado tribunal se refería a este derecho. El caso se remonta a los años 80, dos personas involucradas en tráfico y consumo de drogas, tanto su detención, como el ingreso en prisión, aparecía en los motores de búsqueda, pues los hechos coinciden en el tiempo con la digitalización de las hemerotecas. Hoy son dos personas que saldaron su deuda con la sociedad, cumpliendo sus condenas y han rehecho sus vidas en todos los aspectos, tanto familiar como profesionalmente hablando.

Estas personas requirieron al medio y al grupo editorial que es responsable de la hemeroteca a que se tomaran las medidas necesarias para que esas noticias no se siguiesen difundiendo en Internet, el medio y la editora no hicieron caso de su petición y ambos interpusieron lógicamente una demanda para exigir la protección de su honor. Bien en la sentencia la Sala considera que es responsabilidad del editor de una web que los datos personales incluidos en la misma sean tratados acorde a la legislación vigente y cumpliendo unos criterios de calidad de los mismos. Sopesa la confrontación de derechos que supone «la libertad de información» que cumplen las hemerotecas digitales, y «el derecho al honor, intimidad y protección de datos» de las personas cuyos datos se encuentran en las mismas.

En una balanza han de ponerse la «ofensa» que para esas personas tiene la información allí recogida, y el «interés público» que la misma tiene. Es por ello que a veces el «interés público» de las personas de las que habla esa información puede justificar que esa información que afecta a su reputación aunque hubiesen ocurrido hace muchos años, aún tengan que aparecer vinculados a las búsquedas que sobre ellos se realicen en Internet. Y del mismo modo cuando las informaciones ya empiezan a tener una antigüedad relevante, y al tiempo los implicados carecen de relevancia pública, esas informaciones lesivas para su honor, empiezan a perder todo el interés histórico al poder distorsionar la percepción que los usuarios de Internet, es decir los ciudadanos puedan tener acerca de esas personas. Hay una puntualización en la sentencia que es muy importante, que el derecho al olvido en este caso el digital, no puede ser una tapadera para que los afectados «re-construyan» su propio pasado eliminado de éste todo lo que no les es conveniente.

Por lo que la Sala sí accede a que los afectados exijan de los responsables de esas hemerotecas pongan los medios tecnológicos necesarios para que esa información ya obsoleta y sin interés histórico , que grave la reputación de los afectados, no sea indexada por los distintos buscadores, con las pertinentes instrucciones «noindex». Pero al tiempo rechaza que se deban borrar los nombres y apellidos de los afectados en esas informaciones recogidas por las hemerotecas digitales, pues es «una restricción excesiva del derecho a la libertad de información».

Derecho al olvido y Google

Desde que en Mayo de 2014 el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, resolviese acerca de la obligación de Google y el resto de buscadores a atender las peticiones de los usuarios con relación a la protección de este derecho, las cifras que se manejan son dispares. En España desde entonces y hasta el verano pasado, se habían presentado poco menos de veinte mil peticiones de solicitudes, Google solo atendió positivamente el 60% de las mismas. La mayoría de las peticiones son de datos de carácter privado y personal, más del 90%, le siguen informaciones de carácter político, luego aparecen peticiones de personas involucradas en hechos delictivos y personas de elevado perfil público. Por países es Francia quien más peticiones ha enviado a Google relativas al derecho al olvido, seguida de Alemania y Reino Unido, España es la cuarta en ese ranking, cierran el mismo Malta, Islandia y Liechtenstein.

Consulta abogados online

No lo podemos negar, en más de una ocasión hemos pensado que usted como usuario de Internet, que en un momento dado precisa de los servicios de un abogado, debería tener la posibilidad de que al teclear en Google o en su buscador habitual la siguiente cadena de búsqueda: «abogados online« encontrase como resultados de esa acción lo que realmente se corresponde con el objetivo de su búsqueda,  la consulta de unos abogados en línea, a los que preguntar sobre sus dudas y recibir una primera respuesta que le oriente hacia lo más lógico en orden a su caso y necesidades. Ojo, resaltamos «recibir una primera respuesta», que nadie se lleve a engaños la profesión de abogado sigue requiriendo la mirada a los ojos, la cercanía y la calidez que da el trato humano en primera persona, eso nunca podrá ser sustituido por la comunicación en línea, avanzaremos muchos temas, sentaremos las bases de las acciones a realizar, pero sin duda es necesario que exista el contacto personal entre abogado y representado, sin él es muy complicado que las cosas salgan bien. Entendemos que todo el mundo, incluidos nosotros, estamos en línea irremediablemente, por eso seguimos con nuestra intención de apostar por la presencia online del Bufete.

Consulta abogados online

Desde que nuestro Bufete de Abogados en Madrid decidió en su día tener una presencia activa en Internet, hemos intentado implementar todas las soluciones posibles para que Internet sea un conducto de comunicación tanto con nuestros ya clientes como con los potenciales, desde entonces hemos seguido potenciando nuestras redes sociales, hemos continuado con la labor de compartir conocimientos desde esta bitácora y hemos habilitado un Chat Online en nuestro sitio web con el objetivo de recibir consultas en vivo y poder atenderlas en el momento.

La apuesta por estar en línea

Para las pequeñas y medianas empresas la apuesta por estar en línea es tan necesaria como difícil, es evidente que el tamaño es una cuestión que incide y mucho en las posibilidades de estarlo, en las grandes estructuras el reparto de tareas es bastante más sencillo, en estructuras más pequeñas es cuando se imponen soluciones más creativas y por supuesto mayor compromiso por parte de los miembros de las mismas.

El Bufete Hernández-Vilches lleva apostando por estar en línea desde finales del siglo XX, primero con nuestra página web en línea desde el año 1995. Pero los tiempos han ido cambiando y ¡a qué ritmo! Así que implementamos en la web hace ya algún tiempo un servicio de consulta “on-line”, estamos bastante contentos de su funcionamiento, hemos recibido bastantes consultas y podemos decir que sin ser su objetivo principal hemos recabado más de un cliente por este medio. Lo más importante para nosotros es haber podido dar algo de luz en las cuestiones que se nos han planteado, así que estamos a vuestra disposición, seguiremos dando respuestas en línea desde nuestra web.

Redes sociales

Hablábamos de cómo han cambiado los tiempos y el ritmo al que los cambios han ido cayendo, a veces tenemos la sensación de que los cambios pasan por encima de nosotros, es eso una sensación, la realidad es que nos subimos a la cresta de la ola de los cambios y nos desplazamos por encima de ella, cada cual en su tabla. Las redes sociales han venido para ser una herramienta más con la que estar en línea, son un buen medio para mantener el contacto con los usuarios, es un nuevo paso en la atención al cliente. En nuestra apuesta por estar en línea tenemos presencia en varias redes sociales, tenemos una página en Facebook donde a diario compartimos noticias y enlaces variados, os invitamos a darle al me gusta y acompañarnos allí. Para los que son más de Google también tenemos perfil en Google+ en el también compartimos enlaces, no duplicamos contenidos en ambas redes así que todo el que quiera seguirnos en ambas puede estar tranquilo, no leerá dos veces lo mismo. Si sois más de mensajes cortos, nos podéis encontrar también en la red de microblogging más famosa, nuestro usuario de Twitter es @VilchesAbogados igualmente en ella compartimos contenidos y enlaces.

La presencia en las redes sociales del Bufete tiene dos finalidades, compartir contenidos de interés y enlaces que nos parecen relevantes y por supuesto mantener el contacto con todos vosotros, así que esperamos tener conversaciones en las redes sociales, resolver dudas y confrontar opiniones. Os esperamos, un saludo.

Las imágenes de niños en Internet

Hoy queremos hablaros de la trascendencia de compartir imágenes de niños en Internet, las redes sociales han hecho de Internet ese lugar donde aireamos el estado de nuestras relaciones, el mal día que hemos tenido en el trabajo, la tiña que le hemos cogido al político de turno, las fobias y simpatías deportivas, nuestras alegrías y tristezas, un día en el campo o en un parque de atracciones… Muchos de esos relatos tienen otros protagonistas, nuestras parejas, amigos, familia, y en ocasiones niños, ya sean los propios o los de terceros, al compartir en las redes sociales y en Internet los documentos gráficos de esas vivencias no solo nos mostramos nosotros, mostramos a todos nuestros compañeros de relato y es ahí donde entran en juego cosas como el derecho a la intimidad o la defensa del menor.

Imágenes de niños en Internet

La cruda realidad a veces nos pasa por encima casi sin darnos cuenta, mientras escribimos esta entrada la imagen de un niño de tres años en la playa ha conmovido a media Europa, mientras nuestros gobernantes miran a otro lado, y el resto de Europeos están a otras cosas. No es la imagen típica de un niño disfrutando de su primer contacto con el mar y la playa, la imagen de Aylan tumbado en una playa en Turquía es la imagen más cruda del drama humanitario que supone la huida de miles de personas de países en guerra, pero por desgracia las imágenes de Aylan y del resto de niños huyendo de sus hogares a un destino incierto no serán las últimas. Las imágenes de Aylan han servido para visualizar de la forma más desgarradora una realidad, la tragedia de los refugiados que en su desesperación ponen en riesgo sus vidas, porque lo que queda atrás es la peor opción. Al padre de Aylan, único superviviente de los cuatro miembros de su familia, nadie le ha preguntado por la conveniencia o no de mostrar de esta forma a su hijo, para su desgracia él y su hijo forman parte de la historia, la historia negra de la humanidad y su foto es el documento gráfico que lo representará desde hoy hasta que otro Aylan le venga a sustituir. Descansad en paz.

Compartir imágenes de niños en Internet, tiene varias connotaciones, en primer lugar estamos compartiendo datos personales del menor y por tanto debemos entender lo que la Ley de Protección de Datos puede decir al respecto, por otro lado tenemos la «letra pequeña» de las redes sociales o el lugar de Internet donde compartamos, la seguridad del menor es otro punto a tener en cuenta, y por último pero no menos importante esta la persona porque ese niño es una persona en potencia, y dentro de algunos años, quizás tenga algo que decir a que sus imágenes pululen por Internet.

Protección de datos

La Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal, en su Artículo 3, «Definiciones», dice en la letra «a) Datos de carácter personal: cualquier información concerniente a personas físicas identificadas o identificables», por lo tanto las imágenes son claramente datos de carácter personal que permiten identificar a los retratados. Para la Ley de Protección de Datos, el menor lo es hasta los 14 años, que suele ser ese límite de edad el mismo marcado por Redes Sociales y sitios de Internet para recordar que el menor o no puede acceder a los servicios o debe hacerlo tutelado.

Ley de Protección Jurídica del Menor

Otra Ley que debemos tener en cuenta es la Ley Orgánica 1/1996, de 15 de enero, de protección jurídica del menor, de modificación del Código Civil y de la Ley de Enjuiciamiento Civil, de ella vamos a reparar en su Artículo 4 Derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen, en su punto 2 dice: «la difusión de información o la utilización de imágenes o nombre de los menores en los medios de comunicación que puedan implicar una intromisión ilegítima en su intimidad, honra o reputación, o que sea contraria a sus intereses, determinará la intervención del Ministerio Fiscal, que instará de inmediato las medidas cautelares y de protección previstas en la Ley y solicitará las indemnizaciones que correspondan por los perjuicios causados», y en su punto 5 señala que los padres, tutores y poderes públicos deben «respetar estos derechos» y protegerlos frente ataques de terceros.

Cómo, dónde y qué compartir

Antes de compartir imágenes de menores en Internet debemos plantearnos el qué y el cómo, en primer lugar debemos tener claro que compartir imágenes de muchos menores juntos multiplica las pegas, habrá muchos padres y tutores implicados y eso puede resultar complicado en cuanto al tema de los permisos, por eso es muy habitual que al principio del curso escolar se nos pregunte a los padres si consentimos en que el centro educativo publique imágenes de nuestros hijos en concordancia con la actividad escolar, el consentimiento en casos como éste debe ser de los dos padres y debe tenerse por escrito, y es revocable, lo que quiere decir que en cualquier momento nos podemos arrepentir y denegar ese permiso, de nuevo por escrito.

Cómo compartir

Al subir imágenes de menores a Internet, en el caso más usual las de nuestros hijos, o cuando otros padres las suben, debemos entender que ese acto solo permite la visualización de ese contenido, en ningún caso otorga al visitante permiso para difundir a su vez esas imágenes. Antes de compartir nada debemos pensar en si es tan necesario compartirlo o no, en si hay otros menores implicados, y las políticas de privacidad del lugar donde compartimos las imágenes. Como normal general debemos huir de compartir imágenes de desnudos totales o parciales, compartir imágenes que puedan facilitar la localización geográfica de los menores y conocer las costumbres y horarios de la familia.

El blog personal o de la familia

En el boom de las bitácoras personales también hubo cabida para los Blogs de las familias, allí donde se reflejan las efemérides, hitos como las vacaciones o algún momento culmen de la trayectoria deportiva de nuestros hijos. Tenemos que tener claro que a todos los efectos un Blog puede ser considerado un medio de comunicación, aunque sea personal y no genere ingresos, nosotros tenemos la obligación de informar sobre el uso de las cookies en nuestro sitio, y aunque a más de uno se le olvide hay que dejar claro lo que se puede o no se puede hacer con los contenidos en el alojados, unas buenas condiciones de uso redactadas para nuestro sitio concreto y el correspondiente aviso legal. Por supuesto que si el Blog es de acceso privado tendréis mejor controlados a los que acceden a los contenidos, pero una vez que estos están en Internet debemos ser conscientes de que no podemos controlar al 100% lo que la gente hará con ellos. Especificar siempre y bien visible que no esta permitida la difusión de las imágenes. Por otro lado hay sistemas, plugins, etc, que permiten evitar la descarga de las imágenes subidas a un sitio web o Blog.

Las redes sociales

En España por ejemplo los menores de catorce años no pueden tener cuenta en Facebook y el resto de redes sociales, la red social Facebook ofrece a sus usuarios un formulario para denunciar algún perfil en el que detrás este un menor de catorce años, para hacerlo habrá falseado los datos, algo que contraviene sus normas de uso. Por lo tanto en principio las imágenes de nuestros hijos menores de catorce años las compartiremos nosotros. Si detectamos que algún otro las está difundiendo en la red social, deberíamos en primer lugar avisar al que lo esté haciendo y requerirle que las elimine, si no nos hiciese caso podemos denunciarlo ante la red social. Si los menores tienen ya más de catorce años y son ellos los que comparten las imágenes, debemos inculcarles nociones de privacidad en todo aquello que compartan, alertarles de los riesgos que hay detrás de estas prácticas y darles confianza.

Consejos para compartir imágenes de niños en Internet

El primer consejo es claro y sencillo no publicar jamás la foto de un niño desnudo, Internet es la globalización a la enésima potencia y la inocencia que nosotros y los nuestros detectan en esa foto no es lo mismo que puede ver otro individuo de dudosas intenciones. Al final no podemos controlar a ciencia cierta si ese contenido es descargado o se usa para fines que no tienen nada que ver. Evitar siempre la localización de los menores, placas de nombres de calles, del Colegio al que asisten, la matricula de nuestro vehículo y por supuesto si hacemos fotos con dispositivos móviles desactivar la geolocalización. Piensa qué quieres hacer con las fotos de tus hijos, ¿que las vea la abuela? que tal si se la mandas por correo electrónico. Dosifica el número de imágenes a compartir, no es necesario airear el día a día de su crecimiento, más imágenes son más posibilidades para que lleguen a manos de indeseables y para que se mal usen. Acostumbra a tu familia y amigos a que pidan permiso para compartir las imágenes de tus hijos, no es cuestión de ser bordes, el asunto es que aún estamos «poco educados» en el funcionamiento de este mundo nuevo. Ajustar los parámetros de privacidad en las redes sociales es fundamental, quién y cómo lo pueden ver, hay que perder un poco el tiempo en configurarlo, pero merece la pena en serio.

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