• _2017-08-10

Uso y disfrute de la vivienda conyugal


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Un aspecto capital a la hora del divorcio o separación, es el uso y disfrute de la vivienda conyugal. Es una de esas cuestiones que entrarían dentro de las medidas provisionales por separación. A falta de un acuerdo entre las partes, y que esté aprobado por el Juez. El uso de la vivienda familiar y por ende de todo el menaje que en ella se encuentra, se atribuye en un primer momento a los hijos y por extensión al cónyuge a cargo de quien queden.

Esto es, la custodia y en quien recaiga será el elemento clave para decidir. Esta circunstancia puede llevar a casos en el que la vivienda siendo propiedad de uno de los cónyuges, recaiga el uso y disfrute en el otro. Otras situaciones como en las que no todos los hijos acaben a cargo del mismo cónyuge, será el Juez el que decida que procede en esos casos.

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Uso y disfrute de la vivienda conyugal

Lógicamente al abrir el proceso de divorcio o separación debemos decidir acerca de la vivienda familiar. Puede que tengamos una vivienda en propiedad o que estemos de alquiler. Sea como sea, debemos decidir quién va a quedarse en la misma y quién la abandonará. Cuando los procesos son de común acuerdo, esta decisión compete únicamente a los cónyuges. Se trasladará a lo que llamamos convenio regulador. Recordemos que dicho convenio ha de ser aprobado por un Juez. En ese convenio se puede acordar la venta de la vivienda y el futuro reparto de los ingresos que genere esa venta. O en caso de que existan hijos, que cónyuge se quedará en la misma con los hijos. Lo más interesante de los procesos de común acuerdo, es que las decisiones tomadas entre las dos partes serán con toda seguridad pensando en el interés de los menores.

Uso y disfrute de la vivienda conyugal, con menores

Cuando el proceso es por la vía contenciosa, será el Juez el que decida sobre el uso y disfrute de la vivienda conyugal. La legislación prevé que el Juez tome estas y otras decisiones siempre pensando en el interés de los menores. Así que dependiendo del tipo de custodia que se elija, así será la decisión sobre la vivienda conyugal. Una pregunta recurrente sobre esta situación es ¿hasta cuándo se prolonga la medida? Cuando se decide que el cónyuge que ostenta la custodia viva en la vivienda conyugal con los menores, se entiende que esa situación no es para siempre. Según la jurisprudencia el límite está en la mayoría de edad de los menores. Es decir cuando el más pequeño llegue a los dieciocho años.

Es en ese momento cuando la otra parte puede pedir una modificación de las medidas. Para ajustar a una nueva situación el uso y disfrute de la vivienda conyugal. Al contrario que en otras medidas en las que el final es la independencia económica, la del uso de la vivienda conyugal no depende de ella.

Uso y disfrute de la vivienda conyugal, sin menores

Cuando no existen menores del matrimonio, la Ley se decanta por el cónyuge más necesitado de protección. Nos referimos a protección económica. Así podrá disfrutar de la vivienda hasta la liquidación de la sociedad de gananciales o la venta de la vivienda. En cualquier caso cabe recordar que tener el uso y disfrute de la vivienda conyugal, no implica el tener que residir en la misma. El cónyuge con ese derecho podrá alquilar la vivienda. Por supuesto haciéndose cargo de los pagos de los servicios y suministros, de igual forma que si disfrutase de la misma. En cambio los gastos asimilados a la propiedad, como el IBI, las tasas de basuras o la hipoteca, serán gastos a repartir entre ambos cónyuges.

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