• _2015-04-24

Eficacia general de las normas jurídicas


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Os traemos al Blog una nueva entrada de nuestra serie acerca del Código Civil, nos acercamos al Capítulo Tercero del Título Preliminar, que reza “Eficacia general de las normas jurídicas”, el bufete pone a vuestra disposición toda su experiencia en derecho civil para cualquiera de vuestras necesidades, os recordamos que la primera consulta os atenderemos gratuitamente.

Eficacia general de las normas jurídicas

 

El Capítulo Tercero del Título Preliminar se estructura en dos artículos, el 6 y 7 de nuestro Código Civil, en ese primer artículo el seis dice, que “la ignorancia de las leyes no excusa de su cumplimiento”, sin duda es una de las máximas que impera en nuestro derecho y que es de las más escuchadas, nadie puede objetar ante un incumplimiento de la Ley su desconocimiento, en ningún caso y bajo ningún concepto. “el error de derecho producirá únicamente aquellos efectos que las leyes determinen”. En este mismo Código Civil se dirimen algunas de estas situaciones, como en casos de acción de buena fe o que se haya equivocado el destinatario por Ley de alguna prebenda. “La exclusión voluntaria de la ley aplicable y la renuncia a los derechos en ella reconocidos sólo serán válidas cuando no contraríen el interés o el orden público ni perjudiquen a terceros”, si en algún caso el beneficiario de algún derecho reconocido por Ley no quiere hacer uso de éste, solo se le podrá impedir si afecta al bien común o perjudica a una tercera o terceras personas. Continua el Artículo seis, “los actos contrarios a las normas imperativas y a las prohibitivas son nulos de pleno derecho, salvo que en ellas se establezca un efecto distinto para el caso de contravención”, la propia redacción de las leyes puede inferir efectos distintos al de la nulidad de pleno derecho. Y finaliza, “los actos realizados al amparo del texto de una norma que persigan un resultado prohibido por el ordenamiento jurídico, o contrario a él, se considerarán ejecutados en fraude de ley y no impedirán la debida aplicación de la norma que se hubiere tratado de eludir”.

En el artículo siete, se empieza afirmando “los derechos deberán ejercitarse conforme a las exigencias de la buena fe”, otra máxima de nuestro derecho quizás menos conocida que la anterior, la ley no puede ser retorcida en su aplicación buscando efectos que escapan al espíritu de la misma. “La ley no ampara el abuso del derecho o el ejercicio antisocial del mismo. Todo acto u omisión que por la intención de su autor, por su objeto o por las circunstancias en que se realice sobrepase manifiestamente los límites normales del ejercicio de un derecho, con daño para tercero, dará lugar a la correspondiente indemnización y a la adopción de las medidas judiciales o administrativas que impidan la persistencia en el abuso“, para ahondar y delimitar más si cabe el primer punto de este artículo siete, se aclara que la ley no puede ser la excusa para que se produzcan situaciones de abuso e inferir daños a terceros, y que al tiempo esta conducta debe ser castigada y perseguida por la propia Ley.

Volveremos con una nueva entrada a seguir desgranando el Código Civil, hasta entonces, un saludo.

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