• _2014-11-24

Del concierto a la celda – Isabel Pantoja –


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La actualidad informativa de nuestro país en los últimos tiempos, viene marcada por procesos judiciales e ingresos en prisión. Se han “puesto de moda” y cada día nos son más “familiares” términos como “imputado”, “diligencias”, “prisión preventiva o incondicional”, “recursos”… A parte de la no concesión de los indultos a Carlos Fabra y José María del Nido, la noticia estrella de la semana es la entrada de la tonadillera Isabel Pantoja en prisión.

 

Del concierto a la celda - Isabel Pantoja -

El periplo judicial de Isabel Pantoja comenzó el dos de mayo de 2007, la policía la detenía pasando esa noche en el calabozo. Paso por el juzgado y pago de una fianza de 90.000 € y el día tres volvía a “recobrar” su libertad con medidas. El proceso contra Isabel Pantoja estaba incluido en el Caso Malaya, otros condenados por esa causa ya han ingresado en la cárcel con anterioridad, pero el caso de Isabel es muy mediático Su condena 24 meses de prisión y una multa de 1.147.148 €. A penas un mes después de su último concierto el 20 de Octubre, entra en la prisión de Alcalá de Guadaira.

Los que seguís el Blog seguramente estaréis pensando que hacemos nosotros hablando de un “caso  real” y  para más inri tan mediático, no es la primera vez ya lo hicimos en otra ocasión, y como en aquella aprovechamos la ocasión para explicar algunas cosas. Hemos oído en los últimos tiempos muchas cuestiones alrededor del caso de la cantante, algunas en los medios de comunicación (que no de información) y otras a personas en nuestro día a día, algunas anónimas y otras de nuestros círculos cercanos, y entre esas cuestiones hay dos que se han repetido mucho y creemos merecen una explicación. La primera está relacionada con a duración de la pena que se le impuso y porque ha de ingresar en prisión; la segunda es el porque puede elegir en que cárcel cumplir su pena.

Cárcel sí o no, a partir de qué pena

Nuestra legislación precisa que es obligatorio el ingreso en prisión si la pena es superior a dos años, y para penas que sean inferiores a ese tiempo deja en manos de los jueces la decisión. En el artículo 80 del Código Penal se dice: “los jueces o tribunales podrán dejar en suspenso la ejecución de las penas privativas de libertad no superiores a dos años mediante resolución motivada”. En la resolución hay que tener en cuenta cosas como la peligrosidad del criminal, o la existencias de otras causas abiertas contra el condenado. Al tiempo para poder dejar en suspenso la ejecución de la pena, esto es no ingresar en prisión, se exigen una serie de condiciones evidentemente que la pena o la suma de las penas impuestas no supere los dos años, que el condenado haya satisfecho las responsabilidades civiles originadas salvo que el condenado sea incapaz de hacerlas frente. De todos modos la suspensión de la entrada a prisión puede estar sujeta o condicionada al cumplimiento de unas condiciones impuestas por el Tribunal o el Juez, y su incumplimiento puede llevar a la ejecución de la pena.

Bien la pena impuesta a la condenada de la que tratamos es de dos años por lo que cumple el primer requisito y está en la mano del Tribunal la decisión de su entrada o no en prisión, las responsabilidades civiles originadas y a las que debe hacer frente son de algo más de un millón de euros y hasta donde sabemos solo a satisfecho el “pico” de la misma. La condenada no ha mostrado en ningún momento arrepentimiento y su colaboración con la justicia ha sido nula. Sus abogados han interpuesto todos los recursos posibles y todos ellos han sido desestimados por el Tribunal. Ella mantiene su inocencia y en un acto que creemos la honra, ha sido coherente y no ha pedido el indulto al Gobierno. No entra en prisión por ser quien es, como se ha llegado a decir, entra en prisión por una resolución motivada de un Tribunal, tal y como contempla la Ley.

Elegir cárcel, esto es una broma ¿no?

Pues no, no es una broma y tiene una explicación legal y fácil de entender. A la hora de entrar en prisión para cumplir una pena existe un plazo de tiempo y hay dos formas de hacerlo, o voluntariamente antes de expirar ese plazo o por decreto del Juez al expirar el mismo y no haberse acogido el condenado al ingreso voluntario. Al hacerlo de forma voluntaria se tiene la posibilidad de elegir el centro penitenciario donde cumplir la pena. Tiene lógica pensar que lo más sensato es que los condenados cumplan sus penas en centros cercanos a sus círculos familiares, es sensato y bastante humano. Así que cualquier español puede elegir centro penitenciario y solo la falta de plazas es motivo para denegar esa petición. E incluso los que no ingresen voluntariamente, una vez dentro podrán iniciar trámites para ser trasladados a otro centro penitenciario.

Los abogados de la cantante, ante el auto de la Audiencia de Málaga que instaba al cumplimiento de la pena, presentaron recurso de súplica (al cual tenían derecho), una petición de aplazamiento y al tiempo un escrito de ingreso voluntario donde elegían el centro penitenciario. Por lo tanto elige prisión no por ser quien es, elige porque es un derecho que llegado el caso nos asiste a todos.

Un saludo.

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