• _2016-03-21

Asegurando nuestro viaje


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Asegurando nuestro viaje, esta semana muchos de nuestros clientes, amigos y lectores emprenden o han emprendido ya, sus viajes de Semana Santa, una de las cuestiones que antes de emprender un viaje debemos pensar es la de asegurar el mismo, hay multitud de situaciones en las que un buen seguro de viaje puede ahorrarnos quebraderos de cabeza sobre todo después de los mismos, las coberturas de lo firmado en esos seguros y el grado de cumplimiento de las Compañías Aseguradoras son el caballo de batalla cuando sufrimos algún percance, como puede ser la perdida del equipaje del que ya hemos hablado. Algunos destinos estarán dentro de nuestras fronteras, algunos con actividades de deportes de riesgo, con destinos como Lleida, la nieve y el rafting. Vamos a ver algunas cosas en las que nos podemos fijar en los seguros de viaje y cómo debemos actuar en caso de sufrir algún percance o siniestro.

En Vilches Abogados de Madrid, estamos habituados a las grandes reclamaciones por incumplimientos contractuales como puede ser el Caso Volkswagen y otras reclamaciones de personas individuales o grupos más pequeños de afectados, de cualquier modo si necesitáis poneros en contacto con nosotros para alguna consulta sobre este particular, podéis hacerlo sin compromiso, en los distintos medios que ponemos a vuestra disposición, el chat online de la esquina derecha, en nuestra página de contacto de la web, o si lo preferís en el teléfono 91 575 90 82 sin ningún compromiso, salvo el nuestro de daros el mejor trato y asesoramiento posible.

Asegurando nuestro viaje - Vilches Abogados Madrid

Asegurando nuestro viaje: el seguro

El seguro de asistencia en viaje debería permitirnos solventar con las mayores garantías las vicisitudes por las que puede transitar un viaje, desde ese prisma no es lo mismo un viaje dentro de nuestras fronteras o incluso en la Unión Europea, en el que nos dediquemos a visitar ciudades y parajes, de forma relajada, que si las actividades que vamos a realizar en nuestro destino son deportes de aventura o riesgo. Tampoco es lo mismo viajar a otro Continente, todas estas circunstancias deben ser meditadas antes de firmar cualquier seguro de viaje, la posibilidad de precisar de servicio de repatriación o recibir asistencia médica en lugares donde las condiciones del sistema de salud, poco o nada tienen que ver con las de nuestro país.

Hay otras contingencias que hay que sopesar, como la necesidad de anular viajes en el último momento, ya sea por enfermedad, por que estemos inmersos en asuntos judiciales que nos impidan salir del país o directamente porque nos sobrevienen causas económicas que nos impiden afrontar los gastos derivados del viaje. Las coberturas de los seguros de viaje pueden incluir cosas como las que hemos descrito, y otras muchas como las perdidas de maletas, gastos sanitarios derivados de enfermedades contraídas en el viaje, prolongación de la estancia por causas ajenas a nuestra voluntad…

Asegurando nuestro viaje: contratar el seguro

Lo habitual es que a la hora de contratar un viaje se nos ofrezca por parte de la agencia o del organizador del mismo, la contratación de un seguro, hemos de recordar que no es obligatorio contratar ese que se nos ofrece o que incluso podemos observar la posibilidad de contratar a mayores uno propio. A veces es habitual que alguno de los seguros que tenemos contratado, como el de vida, hogar o el de las tarjetas de crédito, cubra algunas excepcionalidades de las que pueden concurrir en nuestro viaje. Debemos controlar qué cosas cubren esos seguros ya contratados y hasta qué o dónde llegan a cubrir, de esa forma en la contratación del seguro de viaje podremos primar las coberturas que aún no tenemos cubiertas frente a otras que ya tenemos sobradamente cubiertas por otra parte.

Es realmente importante que entendamos que los contratos de las pólizas de seguro hay que leerlas atentamente, hay que entender qué dicen y qué ofrecen, identificando los riesgos cubiertos por un seguro y hasta dónde llega su cobertura, es la única forma que tenemos para poder realizar la comparación entre distintas pólizas, porque sí, es necesario ver dos o tres distintas antes de elegir. Y por supuesto una vez firmado el contrato debemos estar en posesión de las condiciones que hemos firmado, así como de los distintos teléfonos a los que deberemos dirigirnos en caso de siniestro, los de la central en España y los de asistencia en el destino, las direcciones de referencia de la Compañía Aseguradora en el país de destino y las instrucciones a seguir en caso de siniestro. Ojo, hay pólizas que son de reembolso, esto es que somos nosotros los que debemos abonar los gastos en el primer momento y después pasar los mismos a la Compañía.

Asegurando nuestro viaje: ¿y si pasa algo?

Como después de firmar el seguro nos habremos proveído de los números de teléfono que necesitamos, tanto de la asistencia en destino como de la central en nuestro país, podremos dirigirnos a ellos en caso de sufrir cualquier percance. Hay otras cosas que si nuestro destino es fuera de España y sobre todo de la Unión Europea debemos contemplar, como saber antes de viajar, de la existencia de oficinas consulares, o directamente de la Embajada Española en destino, su localización, números de contacto e incluso la dirección física de esos servicios en caso de existir, en algunas ocasiones se hará necesario que alguien del grupo contacte con ellos, necesario y en ocasiones recomendable, recordad que entre otras funciones están para servirnos allí. En cualquier caso la primera comunicación debe ser siempre con nuestra Compañía Aseguradora, al no ser claro está, que la situación sea grave y que la pérdida de tiempo pueda ser fatal, en ese caso habrá que hacer lo que sea necesario para atender el siniestro.

Asegurando nuestro viaje: para reclamar

Por desgracia no siempre las Compañías Aseguradoras cumplen con todo aquello que hemos firmado, o detrás de lo firmado se escondían cosas que negaban algunas de las cosas que creíamos estar contratando, ante ese caso nuestro consejo es el de siempre “reclamar, reclamar y reclamar”, son nuestros derechos y nadie más va a preocuparse por ellos si no lo hacemos nosotros primero. Los pasos son siempre los mismos:

  • reclamamos ante la oficina o servicio de atención al cliente de la Compañía Aseguradora con la que hemos contratado la póliza, y esperamos respuesta…
  • el plazo para obtener respuesta o una respuesta que cubra nuestras pretensiones, son dos meses, en ese momento dos vías, si la Compañía Aseguradora dispone de una figura del tipo “defensor del asegurado” iremos ante ella, o de no ser así o no queremos usar esa posibilidad, directamente al Servicio de Reclamaciones de la Dirección General de Seguros, y esperamos respuesta…
  • cuatro meses de espera, ese es el tiempo que la Dirección General de Seguros tiene para decidir, por lo general la resolución de este organismo suele acatarse por las Compañías, pero es posible que a pesar de ello no hagan caso, entonces es cuando tendremos que demandar judicialmente a la Compañía Aseguradora, si las reclamaciones son menores de dos mil euros, no es necesaria la participación de abogado y procurador.

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