• _2018-01-01

El amor en los tiempos de las redes sociales


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Nuestra forma de relacionarnos ha dado un gran cambio con las redes sociales. Esos cambios también han llegado a la forma de vivir el amor. Nosotros no nos dedicamos al amor, no somos un consultorio ni nada por el estilo. En todo caso en nuestra actividad como Abogados Matrimonialistas nos dedicamos a los contratos con los que se refrendan algunos amores. En realidad nuestro trabajo empieza cuando se quieren cancelar esos trabajos. Y es cierto que las redes sociales han cambiado cómo se conocen las parejas. Eso influye al tiempo en nuestro trabajo y en la realidad que nos rodea.

El amor en los tiempos de las redes sociales

Las redes sociales han acortado las distancias y han fomentado la globalización. Se empezó con los Chats y los foros de Internet. Las redes de Blogs y Micro-Blogs dieron paso a las redes sociales. Personas de Continentes diferentes empezaban relaciones a distancia. Relaciones que podríamos equiparar a las relaciones epistolares de otras épocas. Pero claro esta con la característica más importante del universo Internet, la inmediatez. Antes las cartas viajaban por el correo y podían o no llegar. Sufrir retrasos o llegar en los días estipulados y lo escrito una semana antes ya no tenía valor. En definitivas cuentas las relaciones epistolares de antaño están superadas con creces con las nacidas al albor de la tecnología.

Todos conocemos las aplicaciones para buscar pareja con base en Internet. Incluso alguna de citas e infidelidades, de alguna ya hablamos hace tiempo. Hay otras aplicaciones que sin tener el formato de redes sociales al uso se utilizan para entablar contacto. Nos referimos al WhatsApp y otros Chats para móviles. La posibilidad de chatear vía Wifi y ahorrar datos hace que estas aplicaciones sean ideales para mantener relaciones a distancia. En ocasiones del contacto virtual se pasa a un primer contacto real. Cuando las personas viven dentro de las mismas fronteras las cosas parecen más fáciles. Pero y cuando viven separados por un Océano. En algunos casos estas relaciones se han topado con la Administración y lo que parecía una romántica historia ha terminado siendo un infierno administrativo.

Una relación de amor por WhatsApp

Vamos a ponernos en antecedentes, dos personas de cuarenta y siete años él, y cuarenta y un años ella. Ella es y reside en República Dominicana. Él es Español y reside en Valencia. Se conocen una primavera en un Chat de Internet. Se caen bien y deciden intercambiar sus números de teléfono para empezar a hablar por WhatsApp. Lejos de enfriarse la relación, el WhatsApp hizo que la llama siguiese encendida. Un continuo intercambio de archivos, fotos, vídeos, sabían lo que comía y hacía el otro todo el día. Algo totalmente compatible con un enamoramiento, pero con la pega de la distancia entre ellos… Hasta que en el mes de diciembre el se presenta en Santo Domingo para conocerse personalmente.

Dos días después se casaron y hasta ahí todos estaremos de acuerdo. Tiene toda la pinta de una bonita historia de amor. O no, a lo mejor alguno piensa que ahí puede haber gato encerrado. Pues eso pensó la Cónsul Española en Santo Domingo. Cuando el enamorado fue a realizar la inscripción del matrimonio la Cónsul lo negó por considerar que aquello era un matrimonio de conveniencia. La vuelta a España no fue en ningún caso la soñada por ambos enamorados. Y en vez de la luna de miel comenzó su particular infierno administrativo…

Buscando su historia de amor vía recursos

Lo primero que hizo nuestro enamorado fue recurrir la negativa de la inscripción de su matrimonio. Lo hizo ante la Dirección General de Registros y del Notariado, DGRN. Ésta ratificó la negativa, no se podía inscribir el matrimonio al tratarse de un negocio simulado. Otro varapalo para su historia de amor. Pero él no se amilano, y busco los servicios de un abogado matrimonialista. Un consejo, si estás en una situación parecida empieza por aquí.

Recurrieron la decisión del DGRN ante un juzgado de primera instancia. En primera instancia otro palo en las ruedas, no les dieron la razón. Pero para eso existen los recursos de apelación y apelaron en la Audiencia Provincial de Valencia. Y he aquí que terminaron por darle la razón. Quizás ya solo por la persistencia se merecía ya un premio, ¿no? Pues no, por lo general la Justicia no entiende de persistencia o no, entiende de argumentos y razonamientos. En ocasiones esos coinciden con lo que pedimos y entonces la Justicia nos parece maravillosa.

Argumentos y razonamientos

Aunque no lo creamos hasta en las instancias administrativas tiran de “argumentos” para negarnos o aprobar nuestras peticiones. En este caso en concreto la DGRN argumentaba que no se podía inscribir el matrimonio porque entendía que había detrás una finalidad económica. O en todo caso una finalidad migratoria de carácter ilegal. Lo argumentaba por la forma en que se conocieron ambos contrayentes. Por el poco tiempo que pasó desde que se conocieron hasta formalizar el matrimonio. Estas circunstancias hacían entender a la DGRN, que no existía de verdad una relación sentimental y mucho menos un proyecto de vida en común.

La resolución de la Audiencia Provincial de Valencia esgrimía que la necesidad de los Estados de controlar los flujos migratorios pude conducir a equívocos graves. Sobre todo cuando se une ese afán controlador con la dificultad de probar que la voluntad confesada coincida o no con la voluntad real. Cuando nos encontramos ante matrimonios como el que nos ocupa con un elemento diferenciador muy claro las cosas se complican aún más. Se refería la APV a elementos diferenciadores como la raza, la nacionalidad, el color, la religión, la distancia geográfica, e incluso la edad. El concurso de esos elementos puede llevar a que se vulnere el derecho de una persona a contraer matrimonio con quien elija libremente.

El Auto con el que la APV daba por fin rienda suelta al amor a distancia, era claro en sus razonamientos. Que la vía de conocerse fueran las redes sociales en definitiva Internet, era una realidad más que generalizada actualmente. Por otro lado el elemento diferenciador de esta relación sería la distancia geográfica. algo que el Auto tilda de nada excepcional, la Red ha permitido que ciudadanos de puntos alejados del planeta entren en contacto. Además indicaba que es indudable que esta circunstancia es caldo de cultivo para el nacimiento de relaciones sentimentales. Siete meses de relación vía WhatsApp, con una comunicación continua y cariñosa. El hecho de hablar la misma lengua. Una diferencia de edad más que razonable. Eran argumentos para mantener que la relación amorosa era real.

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