• _2015-05-22

Ámbito de aplicación de los regímenes jurídicos civiles coexistentes


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Continuando con nuestra serie alrededor del Código Civil, hoy abordamos el Capítulo Quinto del Título Preliminar del Código Civil, Ámbito de aplicación de regímenes jurídicos civiles coexistentes en el territorio nacional. Desgranamos los artículos del 13 al 16 que definen como se deben gestionar los distintos derechos especiales o forales que conviven al tiempo en nuestra piel de toro.

ÁMBITO DE APLICACIÓN DE LOS REGÍMENES JURÍDICOS CIVILES COEXISTENTES

Comienza el Capítulo Quinto con el Artículo 13, “las disposiciones de este título preliminar, en cuanto determinan los efectos de las leyes y las reglas generales para su aplicación, así como las del título IV del libro I, con excepción de las normas de este último relativas al régimen económico matrimonial, tendrán aplicación general y directa en toda España” en este primer punto deja claro que tanto lo contenido en este Título Preliminar como en el Título Cuarto del Libro Primero, es de aplicación directa en toda España por encima de otros regímenes jurídicos que coexisten al tiempo, excepto en lo relacionado al regímen económico del matrimonio, de lo que ya hemos hablado en este Blog.

El segundo punto de ese Artículo 13 dice, “en lo demás y con pleno respeto a los derechos especiales o forales de las provincias o territorios en que están vigentes, regirá el Código Civil como derecho supletorio, en defecto del que lo sea en cada una de aquéllas, según sus normas especiales”, sencillo en las demás áreas prevalece el derecho foral o especial de cada una de las realidades jurídicas del país, y el Código Civil será en todo caso de uso u aplicación, como complemento de éstos o en caso de vacío normativo.

Artículo 14, “la sujeción al derecho civil común o al especial o foral se determina por la vecindad civil”, la vecindad civil dirime que derecho se ha de aplicar, en el siguiente punto dice algo más acerca de esa vecindad civil, “tienen vecindad civil en territorio de derecho común, o en uno de los de derecho especial o foral, los nacidos de padres que tengan tal vecindad. Por la adopción, el adoptado no emancipado adquiere la vecindad civil de los adoptantes”, es decir la cuna y la adopción legal da la vecindad civil. En caso de dudas, “si al nacer el hijo, o al ser adoptado, los padres tuvieren distinta vecindad civil, el hijo tendrá la que corresponda a aquél de los dos respecto del cual la filiación haya sido determinada antes; en su defecto, tendrá la del lugar del nacimiento, y, en último término, la vecindad de derecho común.”

Como siempre hay que prever casos especiales, en el punto 3, “sin embargo, los padres, o el que de ellos ejerza o le haya sido atribuida la patria potestad, podrán atribuir al hijo la vecindad civil de cualquiera de ellos en tanto no transcurran los seis meses siguientes al nacimiento o a la adopción. La privación o suspensión en el ejercicio de la patria potestad, o el cambio de vecindad de los padres, no afectarán a la vecindad civil de los hijos. En todo caso el hijo desde que cumpla catorce años y hasta que transcurra un año después de su emancipación podrá optar bien por la vecindad civil del lugar de su nacimiento, bien por la última vecindad de cualquiera de sus padres. Si no estuviera emancipado, habrá de ser asistido en la opción por el representante legal.”

El punto cuatro, dice que el matrimonio no altera la vecindad civil, aunque se deja la potestad a los cónyuges de optar por la vecindad civil del otro, siempre y cuando no estén separados legalmente o de hecho. En el punto cinco se dicen otras formas de adquirir la vecindad civil, por residencia continuada de dos años si el sujeto manifieste su voluntad de cambiar su vecindad, o por residencia continuada de diez años y sin existir declaración en contra en ese plazo. De cualquiera de estas dos formas, se debe hacer constar en el Registro Civil. Puede ocurrir que a pesar de todo lo anterior aún existan dudas acerca de la vecindad civil, pues en ese caso prevalece la del lugar de nacimiento.

El Artículo 15, aborda como un extranjero que adquiere la nacionalidad española debe optar por la vecindad con cualquiera de las siguientes formulas:

  • La correspondiente al lugar de residencia.
  • La del lugar del nacimiento.
  • La última vecindad de cualquiera de sus progenitores o adoptantes.
  • La del cónyuge.

Como colodión a este primer punto se deja por escrito: “Esta declaración de opción se formulará, atendiendo a la capacidad del interesado para adquirir la nacionalidad, por el propio optante, por sí o asistido de su representante legal, o por este último. Cuando la adquisición de la nacionalidad se haga por declaración o a petición del representante legal, la autorización necesaria deberá determinar la vecindad civil por la que se ha de optar.”

Si el extranjero adquiere la nacionalidad por carta de naturaleza, el Real Decreto que se la otorga deberá determinar su vecindad civil, si bien se tendrá en cuenta la opción deseada por éste o siguiendo lo indicado anteriormente, del mismo modo la recuperación de la nacionalidad española, conlleva al tiempo recuperar la vecindad civil que se tenía antes de su perdida. En el punto cuatro y último de este artículo 15, se dice: “la dependencia personal respecto a una comarca o localidad con especialidad civil propia o distinta, dentro de la legislación especial o foral del territorio correspondiente, se regirá por las disposiciones de este artículo y las del anterior.”

En el Artículo 16, se habla de los posibles conflictos de leyes que pueden darse en la coexistencia de las distintas legalidades en el territorio nacional, y dice que que se han de dirimir con arreglo al Capítulo Cuarto, con dos particularidades, que la ley personal será la que determina la vecindad civil, y que no se puede aplicar los apartados 1, 2 y 3 del artículo 12 sobre calificación, remisión y orden público. Hace reseña al caso especial del derecho de viudedad regulado en la Compilación aragonesa “corresponde a los cónyuges sometidos al régimen económico matrimonial de dicha Compilación, aunque después cambie su vecindad civil, con exclusión en este caso de la legítima que establezca la ley sucesoria”  y “el derecho expectante de viudedad no podrá oponerse al adquirente a título oneroso y de buena fe de los bienes que no radiquen en territorio donde se reconozca tal derecho, si el contrato se hubiera celebrado fuera de dicho territorio, sin haber hecho constar el régimen económico matrimonial del transmitente” para finalizar “el usufructo viudal corresponde también al cónyuge supérstite cuando el premuerto tuviese vecindad civil aragonesa en el momento de su muerte.”

El último apartado del Artículo 16, habla de los efectos del matrimonio entre españoles, que se regula por la ley española, según los criterios del artículo 9 y en su defecto el Código Civil, en este último caso se debe aplicar el régimen de separación de bienes del Código Civil si conforme a las dos leyes de los contrayentes, se hubiera de regir un sistema de separación.

Un saludo.

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